Por Manuel Antonio Vega
Mañana sábado 28 de marzo, las calles de Hato Mayor no solo se llenarán del habitual bullicio de la Semana Santa, sino de un espíritu de superación que lleva tres décadas gestándose.
En el marco del «Festival Deportivo Hato Mayor-Vicentillo 2026», la Asociación Dominicana de Rehabilitación (ADR) celebrará la XI Feria Recreativa para Personas con Discapacidad, un evento que este año tiene un sabor especial: el 30 aniversario de la institución.
La jornada comenzará a las 2:00 p.m. en un punto emblemático: el Centro de Rehabilitación de la calle San Antonio #56.
Desde allí, un desfile cargado de colores y sonrisas partirá con destino al Polideportivo Héctor Monegro “El Vikingo”.
Lo que para algunos es una simple caminata, para los pacientes de la ADR es un manifiesto de visibilidad y orgullo.
Al llegar al polideportivo, el deporte y la recreación tomarán el protagonismo.
Pero el objetivo va más allá de encestar un balón o cruzar una meta; se trata de derribar barreras mentales.
La feria busca sensibilizar a la población y, sobre todo, enviar un mensaje directo a las familias: la discapacidad no es un límite para la integración social.
Un legado de servicio en cifras
La presencia de Rehabilitación en Hato Mayor ha transformado la geografía del cuidado en la provincia. Antes de su llegada en octubre de 2009, muchas familias debían emprender largos y costosos viajes fuera de la zona para recibir atención básica.
Hoy, el impacto es innegable:
230,000 servicios ofrecidos desde su apertura local.
Atención integral: Desde consultas de fisiatría y psicología hasta la entrega de aditamentos ortopédicos.
Inclusión real: Sin importar la condición socioeconómica, la ADR se ha convertido en el soporte de miles de ciudadanos con discapacidad física o intelectual.
Más que una feria, una gala
Esta decimoprimera edición no es un evento más. Al ser parte del programa de gala por los 30 años de la institución a nivel nacional, la feria reafirma el compromiso de Hato Mayor con una sociedad donde todos tengan un lugar en la cancha.
Este sábado, el «Vikingo» no solo vibrará con el deporte, sino con el testimonio vivo de que, con el apoyo adecuado, la capacidad siempre es mayor que la limitación.







