Por Manuel Antonio Vega
La brisa marina del malecón de San Pedro de Macorís (SPM) se ha visto silenciada por un grito de auxilio que se ha vuelto viral, conmoviendo a la República Dominicana.
El protagonista es Nelson Silvestre, mejor conocido como «El Coquero Ramón», un humilde trabajador que lleva más de 20 años vendiendo cocos en la zona.
Su puesto, su sustento, ha sido removido, y su desesperación es palpable.
En un video difundido en redes sociales, con la voz casi ahogada por la emoción y la súplica, Nelson clama directamente al síndico de SPM, Raymundo Ortiz (Rafa PC), y a las autoridades, para que lo ayuden a regresar a su trabajo en el malecón.
»El pueblo te ama a ti, ven, amigo, ayúdeme. Se lo pido al síndico, al intendente.», súplica el Coquero, a quien se le ve llorar al hablar.
El Coquero Ramón no solo pide un permiso para seguir trabajando, sino que ruega por la supervivencia de su familia, al indicar: «Tengo una hija, ayúdeme! Mi familia está enferma. La hija mía está enferma, mi esposa está enferma», insiste, revelando el drama personal que lo impulsa a esta súplica pública.
Cada coco que vende es comida y medicina para sus seres queridos, por qué la remoción lo ha dejado sin aliento, siendo evidente su desesperación por trabajar.
La pregunta que resuena en el video es: «¿Por qué es que el síndico me sacó del malecón?»
Nelson, que vive en Playa el Muerto y se identifica como amigo de las autoridades, desde el síndico hasta la policía, explica el incidente que lo habría afectado, indicando que un ciudadano haitiano agredió a un policía, y él, un dominicano honesto, terminó «pagando la cuava» (pagando por un error ajeno).
Con firmeza y dolor, advierte: «Amigo, amigo, no robo, no vendo droga. Yo quiero un permiso, sí, sí, yo quiero un puestecito allá en el malecón.»
El clamor se extiende incluso a figuras nacionales: «¡Coño, ayúdeme! Yo le hago un llamado a la ministra Faride Raful que se encuentra en la República…»
La Respuesta de la Redes y el Pueblo
El desgarrador ruego del Coquero Ramón ha tocado una fibra sensible en una sociedad donde, a menudo, se critica la falta de voluntad para trabajar.
La imagen de un hombre que llora públicamente no por pedir dinero, sino por pedir la oportunidad de ganárselo dignamente, ha resonado profundamente.
Las redes sociales se han inundado de mensajes de apoyo, y los internautas piden al alcalde Rafa PC que muestre sensibilidad y acoja el pedido de este humilde padre de familia, permitiéndole regresar a su legítimo lugar en el malecón para continuar su labor.
El destino de El Coquero Ramón, amigo de «todo el pueblo entero», se ha convertido en un símbolo de la necesidad de apoyar al trabajador honesto y un llamado a la empatía por parte de las autoridades.
Rafa PC, quien escribe está historia Manuel Antonio Vega, por favor regrese a Raminyel Coqueto al malecón, para que pueda llevar de comer y comprar medicinas a su hija y esposa enfermas.







