Por Manuel Antonio Vega
En lugar de investigar el hecho (la presencia de gusanos), se dedicó a desacreditar la denuncia, acusando a «manos perversas o mal intencionadas.
Esto genera la percepción de que la prioridad es proteger la imagen institucional y la relación con la suplidora, en lugar de garantizar la salud de los estudiantes.
Al actuar en defensa del suplidor al culpar a terceros de «malas intenciones», la autoridad se coloca implícitamente del lado de la suplidora.
El Distrito Educativo debió asumir una postura neutral sería
Se debió iniciar investigación exhaustiva y separando del proceso a quien resulte responsable, sea el suplidor o quien haya manipulado mal el alimento.
La importancia de la Imparcialidad radica en aplicar el «librito» de la gestión pública exige una investigación sin prejuicios.
Si se comprueba que el video es un montaje (una denuncia perversa), las autoridades deben actuar legalmente contra los responsables.
Pero si se comprueba la veracidad, la suplidora debe ser penalizada (cambio de contrato, disculpa pública) y las autoridades deben revisar sus protocolos de supervisión.
La comunidad educativa necesita una verdad sustentada en hechos, no una disculpa institucional que se apoya en la teoría de la conspiración.
Iniciaremos a partir del lunes
nuestra propia investigación, visitando la zona, hablando con padres, comunitarios, alumnos y los profesores, porque ellos son los que ven y valoran la calidad de la comida que llega para ser servida en la escuela de La Loma
La salud de los alumnos es lo primordial.







