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Casimiro Balbuena, el hombre que pasó de la carrera militar a la política y al servicio comunitario en Hato Mayor del Rey

Fecha:

Por Manuel Antonio Vega

Hato Mayor.- Casimiro Balbuena Tejada, el soldado, el servidor y el político de Hato Mayor, nació el 4 de marzo de 1935 en el municipio agrícola de Gaspar Hernández, provincia Espaillat (Moca).

Fueron sus padres, los esposos Peralta Balbuena y Gregoria Tejada, quienes lo vieron crecer como el menor de cinco hermanos.

​Sus primeros pasos educativos los dio en la Escuela Espaillat, donde cursó hasta el segundo año de bachillerato.

Sin embargo, a los 18 años, Casimiro decidió cambiar los libros por el uniforme, ingresando al Ejército Nacional y posteriormente a la Marina de Guerra.

Durante trece años, sirvió a la nación, destacándose en el cargo de mecanógrafo archivista (escribiente).

La llegada a Hato Mayor y la formación de una familia lo marcó para siempre.

​El año 1959 marcó un hito en su vida personal al contraer matrimonio con la modista Hipólita Ferreira Lantigua, que juntos procrearon siete hijos: Pedro, Luis, Miguel, Rafaela, Casimiro, Mártir (El Chino, nacido en 1969), y Juan (nacido en 1971), este último un destacado decorador en la ciudad.

​Tras retirarse del Ejército Nacional, en los albores de 1966, Casimiro Balbuena llegó a Hato Mayor del Rey, una ciudad que aún sentía los ecos de la Revolución de Abril de 1965.

El motivo de su llegada fue visitar a su hermana mayor, Amada Balbuena, esposa de José Núñez (José Buchin), quien le ofreció una oportunidad laboral crucial: trabajar como capataz de Obras Públicas, convirtiéndose en chofer de máquinas pesadas.

​En 1968, con una reputación de honestidad y entrega al trabajo que se extendía rápidamente, se integró a la oficina de Medio Ambiente como Inspector de Foresta.

Fue ese mismo año que, consolidado en la ciudad, decidió traer a su esposa e hijos para establecer su hogar definitivamente.

​La vocación de servicio de Casimiro lo llevó a diversificar sus áreas de trabajo. Para el año 1975, se unió a Salud Pública como Inspector de Sanidad.

Su interés por la salud lo impulsó a estudiar en la Henphil School Academy, donde obtuvo el título de enfermero, validando y fortaleciendo su labor en el área sanitaria.

El fomento al deporte y la vida social

​Casimiro Balbuena era un hombre de gran inteligencia y notable acción social. Esta cualidad lo llevó a incursionar en el ámbito deportivo en 1976, al fundar la primera escuela de boxeo de Hato Mayor.

Esta iniciativa se dedicó a instruir a niños y jóvenes de la comunidad, promoviendo la disciplina y el deporte.

​La escuela de boxeo, conocida por formar a alumnos afamados como los hermanos Taveras, Pancho y Catarey, operó en el espacio donde hoy se encuentra la cancha del popular barrio de Gualey.

​De chofer a Político: El regreso al servicio
​tras la caída del régimen de los 12 años de Joaquín Balaguer en 1978, Casimiro adquirió un vehículo para trabajar como concho (taxista) en las rutas Hato Mayor-El Seibo y, posteriormente, Hato Mayor-San Pedro de Macorís.

​Con el regreso de Balaguer al poder en 1986, Casimiro fue nombrado Inspector del CEA (Consejo Estatal del Azúcar). Dos años más tarde, demostrando su versatilidad, se capacitó como técnico en Cultivo de Postrero y Ganado.

Su hoja de servicio público se siguió extendiendo al ser nombrado celador en Pro-Industria y técnico aduanero.

​ERa un referente político y acuñó la famosa frase
​en el ámbito político, «Vuelve y Vuelve Balaguer»

Don Casimiro Balbuena fue un afamado y activo dirigente del Partido Reformista. Su compromiso y fervor por el liderazgo de Joaquín Balaguer lo inmortalizaron como el creador de una de las frases políticas más icónicas a nivel nacional: «Vuelve y vuelve, Balaguer».

​Cuando Hipólito Mejía ascendió a la presidencia, Casimiro fue cancelado de sus funciones públicas.

Lejos de la política, se dedicó a la agricultura en su parcela, la Finca La Bijia, ubicada en la comunidad de Las Palmillas.

Es un verdadero legado de honestidad y servicio familiar

​Casimiro Balbuena Tejada sufrió un ACV (Accidente Cerebrovascular) en el año 2002 y falleció el 16 de septiembre de ese mismo año, dejando tras de sí un legado invaluable. Su esposa, Hipólita Ferreira Lantigua, quien fue una modista muy querida en la ciudad, falleció en 2019.

​El matrimonio Balbuena-Ferreira es un referente en Hato Mayor del Rey.

El verdadero tesoro que Don Casimiro y Doña Hipólita legaron a sus siete hijos fue una herencia de honestidad, responsabilidad, gratitud, respeto y educación.

​Sus hijos continúan irradiando estos valores en la sociedad, sirviendo activamente en diversas esferas, desde las actividades sociales y el coro de la iglesia católica Las Mercedes, hasta veladas y presentaciones artísticas.

En el campo de la educación y el arte, en especial con Goliá Balbuena (un apodo cariñoso o un nombre asociado), los Balbuena continúan formando jóvenes en el canto y la gimnasia, confirmando el adagio: «Padres industriosos dan hijos industriosos.»

​Don Casimiro y Doña Hipólita son, en la memoria colectiva de Hato Mayor del Rey, los marcadores de la honestidad, la laboriosidad y el inconmensurable amor de la humildad que sus hijos proyectan en la sociedad.

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