Por Manuel Antonio Vega
El silencio de la mañana de este lunes 29 de diciembre en el paraje Las Cinco Bocas, en Los Llanos, se vio roto por una noticia que nadie quería confirmar.
Lo que parecía ser el inicio de una semana ordinaria en San Pedro de Macorís, se transformó en tragedia cuando el nombre de Nayeli Alcántara comenzó a circular entre murmullos de dolor y asombro.
Nayeli tenía 37 años, y según los primeros reportes, su partida no fue un accidente del destino, sino el desenlace de una crisis emocional que ya había dado señales de alerta.
El entorno familiar relata una realidad desgarradora: la joven habría advertido a su pareja sentimental sobre sus intenciones.
Una amenaza latente que se cumplió ante el temor de una separación; la posibilidad de que él abandonara el hogar compartido parece haber sido el detonante final.
Tras el hallazgo del cuerpo, la calma habitual de la zona fue reemplazada por el despliegue de las autoridades.
El equipo forense y los organismos competentes realizaron el levantamiento del cadáver, trasladándolo de inmediato para los fines legales de rigor, mientras los vecinos observaban con impotencia el paso de la unidad oficial.
A esta hora, San Pedro de Macorís se pregunta qué pudo haberse hecho para evitar este final.
Aunque los indicios apuntan a un suicidio, la policía y el Ministerio Público mantienen la investigación abierta para esclarecer cada detalle de lo ocurrido en Las Cinco Bocas.
Una vida se apaga a los 37 años, dejando tras de sí una comunidad en luto y una familia buscando respuestas.







