Envían a prisión militar disparó y quitoy la vida a joven en Los Guandules
Por Manuel Antonio Vega
El júbilo de la Navidad de 2025 se transformó en un luto que hoy, apenas iniciando el 2026, comienza a encontrar un eco de justicia en los tribunales.
Lo que debió ser una madrugada de celebración terminó en el frío pavimento del sector Los Guandules, marcando el destino de una joven de apenas 19 años y la carrera de un alto oficial del Ejército.
La Madrugada del 25 de Diciembre
mientras gran parte de la ciudad descansaba tras la Nochebuena, Perla Jokasta Santos Pacheco salió de su hogar animada por la energía de su juventud.
Iba acompañada de amigos, sumergida en el ambiente festivo de su barrio.
Sin embargo, la alegría se quebró en un «confuso incidente» cuando el estruendo de un arma de fuego silenció la música de la calle.
Un proyectil impactó directamente en la cabeza de Perla.
Los testigos describen una escena de caos absoluto; la joven que minutos antes reía, caía víctima de un disparo que, según el Ministerio Público, fue percutido por el mayor del Ejército, Diego Geraldo Mesa Arismendy.
El escenario judicial
este viernes, en el Palacio de Justicia de Ciudad Nueva era de una tensa calma.
El juez Rigoberto Sena Ferreras, de la Oficina Judicial de Servicios de Atención Permanente, evaluó los elementos presentados por el órgano acusador.
El Ministerio Público ha sido tajante en su calificación: homicidio voluntario. No se trata, bajo esta óptica, de un accidente fortuito, sino de un acto tipificado bajo los artículos 295 y 304 del Código Penal Dominicano.
Art. 295: «El que voluntariamente mata a otro, se hace reo de homicidio».
Tras escuchar los alegatos de la defensa y la acusación, el magistrado Sena Ferreras dictó una medida contundente para asegurar la presencia del militar en el proceso, al disponer tres meses de prisión preventiva.
Será ahora inquilino en el Centro de Corrección y Rehabilitación «Las Parras» (Nueva Victoria).
Mientras el oficial era escoltado fuera de la sala, queda en el aire el dolor de una familia en Los Guandules que despidió el año en un cementerio, y una sociedad que observa, una vez más, cómo el uso del arma de reglamento por parte de las autoridades termina con una vida llena de promesas.







