Por Manuel Antonio Vega
El asfalto de la Autopista del Nordeste suele ser traicionero cuando cae el sol, pero la noche del pasado domingo el silencio de la vía fue interrumpido por el estruendo de un impacto que cambió el destino de dos familias en Monte Plata.
Apenas a 20 metros del cruce que divide los caminos hacia Bayaguana, la oscuridad se convirtió en escenario de muerte.
Alejandro Concepción Ozoria, a quien todos en Bayaguana llamaban con afecto «Canita», no tuvo tiempo de reaccionar.
A sus 71 años, su cuerpo no resistió la fuerza de la jeepeta que embistió la motocicleta en la que se desplazaba.
Quedó tendido sobre el pavimento, bajo la mirada atónita de quienes se acercaron al escuchar el choque, convirtiéndose en la primera víctima de una jornada fatídica.
A su lado, la lucha por la vida apenas comenzaba para Seledonio Soriano Soriano, con 40 años y la fuerza de quien se gana el pan diario como motoconcho.
Intentó aferrarse a la existencia mientras las sirenas del 9-1-1 rasgaban el aire nocturno.
Sin embargo, el esfuerzo de los paramédicos fue en vano; la muerte le dio alcance dentro de la ambulancia, camino al hospital, dejando atrás los sueños de un hombre conocido en la comunidad de Chirino por su espíritu trabajador.
Un luto que une a las comunidades, pues ambos hombres compartían algo más que el fatídico viaje: los dos eran vecinos de la comunidad Los Suizos, en el municipio de Monte Plata.
Hoy, ese sector respira un aire de pesadumbre mientras los agentes del DICRIM y la Policía Nacional terminan de recoger las evidencias en una escena marcada por las luces amarillas de la precaución y el rastro del aceite sobre la carretera.







