Por Manuel Antonio Vega
El Péndulo de Hierro en Cumayasa está a punto de producir una desgracia de impreveci les consecuencias.
El sol cae sobre la Autovía del Este, pero para los residentes de Cumayasa, el atardecer no trae calma, sino una sombra de hierro que amenaza con desplomarse.
El puente peatonal, esa estructura que debería ser un símbolo de seguridad y progreso, se ha convertido en una trampa de metal oxidado que oscila peligrosamente sobre las cabezas de cientos de dominicanos.
El Escenario del Peligro, no es una exageración de pasillo, pues quien camina hoy por el puente de Cumayasa siente el vacío bajo sus pies.
Las barandas, corroídas por el salitre y el abandono, ya no ofrecen apoyo; son, en cambio, proyectiles potenciales.
Las mallas ciclónicas, desprendidas y deshilachadas, cuelgan como redes rotas sobre el carril de alta velocidad.
Para un estudiante que cruza hacia la escuela o una madre con su hijo de la mano, cada paso es un acto de fe.
Para los choferes que transitan a 100 km/h por debajo, el puente es una ruleta rusa: en cualquier momento, un pedazo de infraestructura podría impactar un parabrisas, provocando un accidente en cadena de proporciones catastróficas.
La Voz de la Alerta
«¿Están esperando que pase una desgracia para actuar?», cuestiona con amargura Modesto Taveras, líder comunitario, en una nota que nos envía por Whatsapp, abogado Edgar Núñez.
Su voz no es solitaria, pues junto a él, Edgar Núñez, defensor de los Derechos Humanos, señala con el dedo las juntas abiertas y el metal carcomido.
No piden un lujo, piden el derecho básico a la vida y a la integridad física.
La denuncia es clara: el puente está en «cuidados intensivos» y la comunidad ha agotado la paciencia de las palabras.
La Solución, crear una hoja de ruta para evitar la tragedia.
La advertencia está hecha, pero la solución no puede ser el silencio administrativo.
Para evitar que Cumayasa se convierta en el próximo titular de una tragedia nacional, se proponen las siguientes acciones inmediatas:
1. Intervención de Emergencia (Plan de 72 horas):
Declaratoria de Emergencia: El Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) debe declarar la estructura en estado crítico de forma inmediata.
Aseguramiento Preventivo: Retiro técnico de las mallas y barandas que presenten riesgo inminente de desprendimiento y sustitución temporal con barreras de seguridad reforzadas.
2. Rehabilitación Estructural Integral:
Sustitución, no remiendo: No basta con una mano de pintura sobre el óxido.
Se requiere el reemplazo total de las barandas por materiales resistentes a la corrosión costera (acero galvanizado o materiales compuestos de alta durabilidad).
Refuerzo de Juntas: Revisión de la base estructural donde el puente se ancla al asfalto para garantizar que el movimiento vibratorio de la autovía no siga debilitando la armazón.
3. Iluminación y vigilancia:
Un puente oscuro es un puente doblemente peligroso.
La instalación de luminarias solares LED permitirá que el cruce nocturno sea seguro tanto para peatones como para la visibilidad de los conductores.
4. Veeduría ciudadana y mantenimiento Preventivo:
Crear un Comité de Vigilancia Comunitaria (liderado por figuras como Taveras y Núñez) que tenga línea directa con Obras Públicas para reportar cualquier deterioro antes de que sea crítico.
El mantenimiento debe ser trimestral, no cada diez años.
El diagnóstico está dado. Los líderes comunitarios ya hicieron su parte: avisar.
Ahora la pelota está en la cancha de las autoridades.
La solución no es difícil, es una cuestión de voluntad política y respeto por la vida de los residentes de Cumayasa.
Mañana, el titular de la noticia puede ser una obra restaurada con éxito o una cifra de víctimas mortales.
La diferencia entre ambos finales radica en la acción que se tome hoy.







