Viajó de la calma del Sur al asfalto de Bávaro, sin imaginar una a encontrar la muerte
Por Manuel Antonio Vega
Arismendy Nivar no cruzó el mapa de la República Dominicana por casualidad, pues como tantos jóvenes de Vicente Noble, en Barahona, decidió dejar atrás la parsimonia del Sur para buscarse el futuro donde sale el sol y fluye el dinero: el Este turístico.
A sus 23 años, ya formaba parte del motor que mueve a Punta Cana, trabajando en el hotel Catalonia Royal Bávaro.
Sin embargo, el destino le tenía reservada una emboscada en el kilómetro final de su rutina.
El último viernes de trabajo en hora de la tarde del transcurría con la pesadez habitual del calor en la zona de Verón.
Arismendy acababa de marcar su salida; el uniforme del hotel probablemente aún conservaba el rastro de una jornada de servicio.
Su mente, seguramente, ya estaba en el descanso, en el hogar, o quizás en una llamada a los suyos allá en Barahona para contarles cómo iba todo.
Al llegar a la entrada de Cabeza de Toro, el rugido de un motor pesado rompió la armonía del trayecto, pues un camión de recogida de basura, de esos que limpian el rastro de los excesos turísticos, se convirtió en su verdugo.
El impacto fue seco, definitivo. En un instante, los sueños de aquel joven que cruzó el país para progresar se esparcieron sobre el pavimento.
Lo que siguió al estruendo fue el silencio cobarde.
Mientras el cuerpo de Arismendy quedaba inerte —víctima de heridas que no dieron margen a los paramédicos del 9-1-1—, el conductor del camión decidió que su responsabilidad valía menos que su libertad.
Pisó el acelerador y se perdió de vista, dejando atrás no solo un accidente, sino un acto de abandono que ahora las autoridades intentan descifrar.
El dato: Arismendy Nivar falleció de manera instantánea! tenía toda una vida por delante y un hogar en el Sur que hoy espera un cuerpo en lugar de un hijo con futuro.
Un vacío en dos provincias
Hoy, la tragedia une a dos puntos distantes de la isla. En Barahona, el luto tiñe las calles de Vicente Noble por el hijo que se fue a «probar suerte» y regresa en un ataúd.
En La Altagracia, queda la marca de un accidente más en una zona donde la velocidad y el descuido parecen ser parte del paisaje.
Las investigaciones están en curso, y la Policía Nacional busca al conductor fugitivo.
Pero para la familia de Arismendy, ninguna captura llenará el espacio del joven que un día salió del Sur buscando vida, y encontró, trágicamente, el final del camino en el Este.






