Por Manuel Antonio Vega
Lo que debió ser un trámite cotidiano o un simple roce de neumáticos terminó en un charco de sangre frente al templo de la ley en Santiago.
El pasado 17 de abril de 2026, la ciudad corazón fue testigo de cómo la intolerancia vial escaló hasta el homicidio en los propios terrenos del Palacio de Justicia.
De la palabra a la agresión
Todo comenzó con un roce metálico y un intercambio de insultos.
Deivy Carlos Abreu Quezada, de 40 años, se vio envuelto en un altercado de tránsito que, en condiciones normales, no habría pasado de un acta de seguro.
Sin embargo, el escenario se tornó hostil cuando una «turba» de motoristas rodeó el vehículo de la víctima en uno de los parqueos del recinto judicial.
En medio del caos y la intimidación colectiva, surgió la figura de Jhovanny de Jesús Metz Cruz, conocido en el bajo mundo como «Macho».
Según el reporte preliminar, fue él quien, presuntamente armado con un objeto punzante, decidió zanjar la discusión de la peor manera posible.
Una huida y siete detenidos
Tras herir mortalmente a Abreu Quezada, el grupo se dispersó entre el rugir de los motores, dejando atrás una escena de desesperación.
La intervención de las autoridades permitió capturar a siete de los participantes en la agresión, quienes ya enfrentan medidas de coerción.
No obstante, el principal sospechoso logró evadir el cerco inicial.
«La justicia no es opcional. Hemos capturado a la mayoría, pero el brazo ejecutor sigue prófugo», comentaron fuentes cercanas a la investigación.
La cacería humana
Hoy, el nombre de «Macho» resuena en las frecuencias policiales de toda la región Cibao Central.
Con apenas 28 años, Metz Cruz carga sobre sus hombros la orden de arresto No. 2026-AJ0030957-8.
La Policía Nacional ha sido enfática: su búsqueda es la prioridad número uno en la provincia.
El perfil del prófugo:
Nombre: Jhovanny de Jesús Metz Cruz, alias «Macho», de 28 años, buscado por el delito de Homicidio.
La Dirección Regional Cibao Central ha emitido una exhortación directa al imputado para que se entregue «por la vía que considere pertinente».
El mensaje es claro: evitar un enfrentamiento que pueda derivar en más violencia.
Mientras tanto, la familia de Deivy Carlos Abreu Quezada espera que el peso de la ley caiga sobre el hombre que convirtió un incidente de tráfico en una sentencia de muerte.
La captura de «Macho» no solo es una deuda con la familia de la víctima, sino un mensaje necesario contra la impunidad de las bandas motorizadas que desafían el orden público a plena luz del día.






