Por Manuel Antonio Vega
El sol dominical no solo calentaba el asfalto de San Juan de la Maguana; encendía también los ánimos de una población que se niega a cambiar su agua por lingotes.
Bajo la consigna ensordecedora de “No a la explotación minera, fuera”, cientos de ciudadanos convirtieron las calles en un río humano de resistencia contra las pretensiones de la empresa canadiense GoldQuest y su polémico proyecto Romero.
La jornada comenzó en el emblemático Arco del Triunfo. Allí, el Movimiento Acción de la Zona Norte congregó a una multitud diversa: agricultores, jóvenes, líderes comunitarios y defensores del medio ambiente.
Lo que inició como una concentración organizada pronto se transformó en una marcha de largo aliento que se extendió desde el distrito municipal de Hato Nuevo hasta las inmediaciones del muro de la Presa de Sabaneta, el pulmón hídrico de la región que los manifestantes juran proteger a toda costa.
Alianzas y confrontación
La protesta no fue un eco local aislado, pues el movimiento recibió el respaldo de organizaciones nacionales como La Antigua Orden Dominicana, cuyos miembros se trasladaron a la provincia para acuerpar la causa.
Su líder, Ángelo Vásquez, fue enfático al señalar que la soberanía reside en la gente y no en los despachos corporativos:
“Nos encontramos aquí apoyando porque aquí manda el pueblo, y el pueblo ya decidió que aquí no va a haber mina”, sentenció Vásquez entre vítores de la multitud.
Sin embargo, el trayecto no estuvo exento de roces.
La tensión escaló cuando la columna humana se topó con cordones policiales, produciéndoseenfrentamientos esporádicos que recordaron la fragilidad de la paz social cuando los recursos naturales están en juego.
Empujones y consignas cara a cara marcaron los puntos críticos de la marcha, aunque el objetivo de llegar a las cercanías de la presa se mantuvo firme.
La preocupación no es solo ambiental, sino económica y cultural.
Gabriel Núñez, regidor y presidente de la Asociación de Caballos de San Juan, alzó la voz para advertir sobre el impacto devastador que tendría la minería en la ganadería y las tradiciones locales. Según Núñez, la contaminación de las fuentes de agua representa un riesgo directo para la supervivencia de los animales, especialmente los caballos, pilares de la identidad sanjuanera.
El veredicto de la calle
Al caer la tarde, frente a la imponente estructura de la Presa de Sabaneta, el mensaje quedó claro: San Juan de la Maguana no ve en el proyecto Romero una oportunidad de progreso, sino una sentencia de muerte para su agricultura y su ecosistema.
La marcha de este domingo no fue un evento aislado, sino un nuevo capítulo de una resistencia que parece no estar dispuesta a ceder ni un centímetro de tierra al pico de la minería.
Se reportaron forcejeos y enfrentamientos durante el trayecto.






