Calazán Omar Cepeda y la «Era Dorada de la Radio» de la región Este

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Se abrazó a la radiodifusión construyendo radios galena, receptores rudimentarios que dependían de un cristal de piedra galena para atrapar las ondas hercianas

Por Manuel Antonio Vega

El niño que atrapaba ondas en la piedra
Mucho antes de convertirse en el decano indiscutible de la radiodifusión en el Este de la República Dominicana, Calazán Omar Cepeda Polanco era un muchacho con las manos cubiertas de cables y los ojos encendidos por la curiosidad. Nacido el 1 de febrero de 1945 en el municipio de Pimentel, en la provincia Duarte, creció bajo el cobijo de sus padres, Águeda América Polanco y Calazán Cepeda Reynoso. Pero su verdadera obsesión no pertenecía a la tierra, sino al aire.

En los años cincuenta, cuando la radio era una caja mágica y misteriosa reservada para unos pocos, el joven Omar ya destripaba aparatos.

Con el ingenio artesanal de los pioneros, construía radios galena, receptores rudimentarios que dependían de un cristal de piedra galena para atrapar las ondas hercianas, que no solo funcionaban, sino que llegó a comercializar entre sus vecinos de Hato Mayor.

Aquello no era un simple pasatiempo infantil; era el preludio de un destino que transformaría la comunicación del país.

El destino familiar lo llevó a emigrar en 1962 hacia los paisajes verdes de Hato Mayor.

Allí, tras culminar sus estudios secundarios en el liceo César Nicolás Penson, el aire le cobró la primera factura de su pasión. Frente al micrófono de Radio Magua, Cepeda Polanco pronunció las primeras palabras que salieron al aire en esa estación.

No solo fue su locutor pionero, sino que su capacidad ejecutiva lo llevó rápidamente a asumir la dirección y el arrendamiento de la emisora.

El Este de la República Dominicana ya había comenzado a escuchar la voz de su futuro transformador.

II. Sembrando antenas en la Sultana

La ambición constructiva de Omar Cepeda no se detuvo en Hato Mayor.

En 1970, junto a su hermano José Miguel Cepeda, extendió sus alas hacia El Seibo, fundando Radio Seibo, una estación que se convirtió en el latido informativo de esa provincia.

Sin embargo, el año clave de su consagración definitiva fue 1973. San Pedro de Macorís, la Sultana del Este, lo vio llegar para dirigir y administrar Radio San Pedro (hoy Radio Dial).

Lo que comenzó como una gestión gerencial terminó como un compromiso de vida: Cepeda adquirió la emisora a título de compra, convirtiéndola en el buque insignia de su consorcio.

La Macorís del mar, de la caña y de la poesía necesitaba una banda sonora moderna.

Con una visión empresarial adelantada a su tiempo, instaló en 1978 la emisora HILD Radio Estéreo 98 FM, introduciendo la nitidez de la frecuencia modulada en la región.

Años más tarde, en 1994, sumando complicidades y la generosidad de otro gigante de la radiodifusión nacional, Juan Heriberto Medrano (Cuqui), puso en el aire HIST Radio Sultana FM 99.5.

Con este trío de estaciones, Radio Dial, Estéreo 98 y Sultana FM, Omar Cepeda no solo construyó un imperio de telecomunicaciones, sino que erigió un faro cultural e informativo, jamasy registrado en el Este.

Actualmente, como Gerente General de estas tres frecuencias, sigue vigilando la calidad de lo que sale al aire, manteniendo la esencia de la radio que sirve, educa y entretiene.

Más allá del micrófono: el ciudadano total

Reducir la figura de Calazán Omar Cepeda Polanco a la de un exitoso empresario radiofónico sería un error de miopía histórica.

Su accionar se ha caracterizado por un compromiso social que desborda las cabinas de transmisión.

Cuando la naturaleza golpeaba la isla, la radio de Cepeda se convertía en el principal brazo de auxilio.

Esta labor fue reconocida en 1996 por el Comité Dominicano de Mitigación y Desastres, auspiciado por la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la USAID, destacando su valiosa contribución a la reducción de la vulnerabilidad ante desastres naturales.

Como ex subdirector de la Defensa Civil en San Pedro de Macorís, su voz fue muchas veces el único hilo de esperanza durante los ciclones que azotaron la región.

Su liderazgo técnico y gremial lo llevó a ser el representante de la Asociación Dominicana de Radiodifusoras (ADORA) en la mesa de diseño e ingeniería de la Ley 153-98 de Telecomunicaciones, una legislación moderna creada junto a expertos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), el Banco Mundial y el Gobierno dominicano.

Su peso específico en la industria se consolidó tras pertenecer por más de dos décadas al Consejo Directivo de ADORA, entidad que presidió con éxito entre 1999 y 2001.

En las calles de San Pedro de Macorís, su firma está estampada en las instituciones más nobles.

Miembro del honorable Cuerpo de Bomberos, del Club de Leones, del Club 2 de Julio y de la filial de la Asociación Dominicana de Rehabilitación, Cepeda entendió que el desarrollo de una sociedad es integral.

Su pasión por el deporte lo llevó a ser presidente-fundador de la Unión Deportiva Petromacorisana y presidente de la Asociación de Baloncesto de San Pedro de Macorís (ABASAPEMA), méritos que le otorgaron un asiento de honor en el Salón de la Fama de Deportistas Petromacorisanos.

Cosecha de honores y el bastión de la verdad

Una vida de entrega no pasa desapercibida. Las fronteras dominicanas resultaron pequeñas para su prestigio.

En 1996, el gobernador Paul E. Patton lo nombró Coronel del Estado de Kentucky y la ciudad de Frankfort lo declaró ciudadano honorífico.

En su tierra adoptiva, el Ayuntamiento de San Pedro de Macorís lo declaró Hijo Adoptivo del municipio en 1998, un título que el pueblo ya le había otorgado en el corazón mucho antes.

El reconocimiento cumbre de su patria llegó en 2006, cuando el Gobierno dominicano lo condecoró con la Orden del Mérito de Duarte, Sánchez y Mella en el grado de Caballero, la distinción más alta para un civil en la República Dominicana.

Posteriormente, en 2015, su liderazgo cruzó el Atlántico para ser reconocido por el condado del Bronx, la Asamblea del Estado de Nueva York y el Senado de dicho estado, aplaudiendo su dedicación a la diáspora dominicana.

Ese mismo año, ADORA volvió a rendirle tributo por su trayectoria indomable, coronada en 2020 cuando el Galardón a la Radio Dominicana (GARDO) lo eligió como el «Radiodifusor del Año».

Hoy, al mirar el panorama periodístico del Este, hay un nombre que se levanta como una columna inquebrantable: COC Noticias.

Bajo la dirección del periodista Francis Aníbal Jiménez, este noticiario, concebido por la mente visionaria de Cepeda, se convirtió en el más poderoso bloque informativo regional.

Omar Calazán Cepeda logró lo que pocos: concentrar a las plumas y voces más destacadas, garantizando una información plural, democrática y valiente.

Casado durante años con la inolvidable dama Elsa Vargas de Cepeda (hoy fallecida), su vida es el testimonio de un batallador imparable.

Calazán Omar Cepeda Polanco no solo sintonizó estaciones; sintonizó el alma de todo un pueblo que hoy, cada vez que enciende una radio en el Este, respira una parte de su extraordinario legado.

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