Por Manuel Antonio Vega
HATO MAYOR.– La tarde de este jueves, el asfalto de la ruta Hato Mayor–Sabana de la Mar se sintió más frío y solitario. Félix Guzmán, el chofer que durante más de 25 años convirtió su vehículo en un espacio de servicio y comunidad, falleció a causa de un infarto fulminante. Su partida no solo deja un vacío en el sector del transporte, sino un profundo dolor en el corazón de dos municipios que vieron en él a un verdadero ejemplo de calidad humana.
Antes de consagrar su vida al volante, Félix laboró durante un tiempo en la empresa Barceló. Sin embargo, fue en la carretera donde encontró su verdadera vocación.
Durante más de dos décadas, se convirtió en un rostro familiar, confiable y querido para cientos de pasajeros que diariamente se trasladaban entre ambos municipios.
Más que un chofer, don Félix era un guardián de sus pasajeros.
Quienes viajaron con él lo recuerdan como un hombre extraordinariamente atento, educado y cortés, virtudes raras de encontrar en el bullicio del transporte público y que él mantenía intactas en cada jornada.
«Te llevaba con dinero o sin él»
La verdadera grandeza de don Félix no se medía en las rutas completadas, sino en los gestos que no venían en ningún boleto.
Sus vecinos y usuarios coinciden en una frase que define su legado: «Él te llevaba con dinero o sin él».
Para Félix, la dignidad del pasajero y su necesidad de llegar a destino, ya fuera por una emergencia médica, un trabajo o el regreso a casa, estaban siempre por encima del beneficio económico.
Su cabina no era solo un negocio, era un acto de fe en el prójimo.
La noticia de su fallecimiento ha provocado una inmensa ola de consternación. Compañeros del volante, amigos, allegados y ex-pasajeros se han volcado en muestras de tristeza y solidaridad hacia su familia. Hoy, Hato Mayor, El Valle y Sabana de la Mar lloran a un hombre que demostró que se puede ejercer un oficio con el corazón en la mano.
Don Félix Guzmán ha emprendido su último viaje, dejando atrás una estela de gratitud y una ruta que extrañará su eterna amabilidad. Paz a sus restos.







