Ni China ni Rusia hicieron nada por Siria ni por el presidente Bashar Al Assad, pese a éste ser un aliado estratégico por décadas. A la hora buena, le sacaron las alfombras de los pies y permitieron su caída que nos sorprendió a todos.
Ni China ni Rusia hicieron nada por Venezuela ni por el presidente Nicolás Maduro, pese a éste ser, igual que Bashar Al Assad, un importante aliado en América Latina.
Ni China ni Rusia hicieron nada importante por Gaza.
El mundo esperó que Rusia y China presionaran a Israel, a través de Estados Unidos, para detener el genocidio. Sin embargo, eso nunca sucedió. Todo cuanto hicieron fueron declaraciones protocolares de repudio al genocidio.
Gaza, asediada y heroica, resistió sola el genocidio perpetrado por Israel y Benjamín Netanyahu, y apoyado por Estados Unidos y Donald Trump.
Ni China ni Rusia están haciendo ni harán nada importante por Cuba, que pueda detener la actual política del presidente Trump, que busca desestabilizar económicamente la sociedad cubana a fin de lograr un cambio político del régimen.
Ni China ni Rusia han hecho ni harán lo suficiente por Irán, pese a tener buenos negocios con los persas. Y pese también a que Irán significa mucho en el juego geopolítico del Golfo Pérsico y de todo el Medio Oriente.
China y Rusia, como potencias, solo piensan en sus intereses y en las ventajas que pueden sacar de esos conflictos, que algunos llaman «conflictos menores».
Irán no ha sucumbido porque tiene misiles de mediano y largo alcance, y se ha preparado en aspectos militares.
(Al momento de escribir este artículo llegan noticias de bombardeos masivos norteamericanos-israelíes contra Irán, que han tenido una respuesta de parte de Irán contra Israel y bases militares norteamericanas en la región. Incluso, se confirma la muerte del máximo líder iraní, Ayatollah Ali Jhamenei). El Golfo Pérsico en llamas, y los rusos y chinos viendo la guerra como simples espectadores.
Vivimos los tiempos donde los chiquitos tienen que sobrevivir solos frente a la voracidad imperial. Y eso no es nada fácil.
Los venezolanos entendieron lo que hay y cambiaron. Ahora, secuestrado Maduro, los chavistas están colaborando y trabajando junto al imperio.
Maduro está preso en el norte. Pero en Venezuela sus compañeros se olvidaron de él muy pronto. Siguen en el poder, disfrutando de sus mieles, y ahora con el apoyo y la bendición de Trump.
Aplicaron el viejo dicho de «Rey muerto, rey puesto».
Cuba lleva décadas resistiendo agresiones. ¿Que tiempo más puede seguir resistiendo? Tal vez no mucho tiempo.
Le toca a la cúpula entender la situación y explorar alguna posibilidad para una transición pactada. El modelo venezolano, la transición venezolana, es una posibilidad a evaluar.
Antes, en el contexto de la Guerra Fría, Cuba resistió gracias al poder disuasivo de la Unión Soviética. La URSS siempre sacó la cara de muy buena manera por Cuba. En todo momento, el aliado fue protegido.
Ese poder disuasivo, aunque sigue existiendo, no lo pondrán al servicio de Cuba.
No lo harán. Cuba no es una prioridad, como lo fue en el pasado, para la Rusia de Putin. Hay otras prioridades, Ucrania por ejemplo. La economía rusa tampoco permite erogar recursos para causas ajenas.
Luego del colapso de la Unión Soviética, Cuba sobrevivió por el petróleo venezolano, que llegaba en grandes cantidades y prácticamente gratis. Ese petróleo ya no llegará a Cuba.
La cúpula cubana debería entender esos cambios. No es un asunto ideológico, ni de principios, ni de claudicar. Es un asunto de sobrevivencia, que es, como sabemos, el primer deber de todo lo que existe.
Es lo más conveniente. Amén de que no hay de otra.







