Hato Mayor del Rey ha despertado hoy con un vacío difícil de llenar.
El sonido de los bates y el ajetreo diario del mercado local se sienten distintos tras la partida de Cesar Julio Astacio Castillo, a quien todos conocían y apreciaban bajo los apodos de «Cecita» o, con esa picardía propia de nuestra tierra, «La Jacha».
Una vida entre el trabajo y el deporte
Cecita no era simplemente un carnicero de oficio; era un pilar de la comunidad.
Detrás del mostrador, su labor diaria se convirtió en el punto de encuentro de vecinos que buscaban más que un producto: buscaban su trato afable y su espíritu proactivo.
Pero su energía no se limitaba al trabajo. Cuando se quitaba el delantal, Cecita se transformaba en el alma del play.
Amante del sóftbol, disfrutaba cada entrada y cada jugada como si fuera la última, entendiendo que el deporte era la excusa perfecta para fortalecer los lazos de amistad que cultivó durante décadas.
Su partida, tras enfrentar valientemente complicaciones de salud, deja un sonido de risas y anécdotas en cada rincón donde compartió con los suyos.
Honras fúnebres: Un pueblo unido en el duelo
La comunidad se ha volcado para dar el último adiós a un hombre que supo ser, ante todo, un buen amigo.
Velatorio: Se está llevando a cabo en la Funeraria San Miguel de Hato Mayor del Rey.
Sepelio: Se efectuará mañana a las 3:00 p.m.
Descanso Final: Sus restos serán trasladados al Cementerio Cristo de los Milagros, donde recibirá cristiana sepultura.
»La Jacha» se va físicamente, pero se queda en el recuerdo de cada turno al bate y en cada conversación de mercado.
Hato Mayor despide hoy a un hombre trabajador, alegre y, sobre todo, un ejemplo de camaradería.
Paz a sus restos y conformidad a sus familiares.







