POR MANUEL ANTONIO VEGA
HATO MAYOR. – La tarde de este miércoles, Hato Mayor perdió a uno de sus hijos más laboriosos y respetados. El empresario Tony Martínez Simó, pilar del sector lácteo y hombre de profunda vocación comunitaria.
Falleció en la ciudad de Santo Domingo tras una valiente y prolongada batalla contra el cáncer.
Un legado forjado en el trabajo herededo de la disciplina de su padre, Don José Martínez, Tony asumió con determinación las riendas de la emblemática Fábrica de Quesos Hatuey, ubicada en el sector Villa Canto, tras la partida de su progenitor.
Bajo su gestión, no solo mantuvo a flote el nombre de la empresa, sino que se convirtió en una voz autorizada dentro de la Asociación de Fabricantes de Quesos del Este.
Su compromiso no se limitó a las paredes de su empresa.
Como miembro activo del Club de Leones, Martínez Simó fue reconocido como un munícipe ejemplar, siempre dispuesto a servir a su pueblo, ganándose el afecto de una sociedad que hoy llora su partida.
El destino y su ironía más amarga
La muerte de Tony Martínez no solo deja un vacío empresarial, sino que estuvo marcada por un timing desgarrador.
Mientras el empresario exhalaba su último suspiro, en el Palacio de Justicia de Hato Mayor se conocía el juicio contra su hijo, Jochy Martínez Palmero.
El contraste fue sobrecogedor: mientras en un tribunal se debatía el destino legal de su vástago, en la capital la salud de Tony cedía finalmente ante la enfermedad.
La noticia impactó el proceso judicial de tal manera que el tribunal ordenó un receso inmediato y el desalojo de la sala, ante la conmoción de los presentes.
Un guerrero que descansa
Tony luchó durante años contra el cáncer con la misma entereza con la que manejaba sus negocios.
Aunque su cuerpo físico fue consumido por la enfermedad, quienes le conocieron aseguran que su espíritu permaneció inquebrantable hasta el final.
»Se fue un gran ser humano, un amigo leal y un trabajador incansable.
Hato Mayor hoy es un poco más triste sin su presencia física, pero su ejemplo de lucha queda con nosotros», comentaron allegados al sector productivo.
Sus restos recibirán las honras fúnebres correspondientes, mientras el pueblo se une en solidaridad con una familia que hoy enfrenta, de manera simultánea, el duelo de la muerte y la incertidumbre de la justicia.
Paz a su alma.







