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El Fugitivo que «Murió» en Baní y renació en Haití

Fecha:

​Por Manuel Antonio Vega

​El video es rudo, de una iluminación precaria y cargado de la tensión que solo un interrogatorio en suelo extranjero puede generar.

Frente a la cámara, un joven de 26 años, con la mirada esquiva pero el verbo rápido, responde a las autoridades haitianas. “Soy de Sabana de la Mar”, afirma con seguridad Jeffry Almonte Martínez.

Sin embargo, detrás de esa frase no hay un origen, sino un escudo; un intento desesperado por borrar el rastro de un pasado sangriento en el sur dominicano.

​El fantasma que regresó de la muerte

​Mientras el video se hacía viral en los grupos de WhatsApp de Sabana de la Mar, donde nadie reconocía su rostro, en una celda de La Victoria un hombre se quedaba de piedra al ver la pantalla de su celular.

Era el primo de Jeffry. Para él, y para gran parte de su círculo íntimo, Jeffry era un recuerdo: daban por sentado que había muerto hace tiempo junto a una de sus parejas.

​Pero Jeffry no estaba muerto. Estaba cruzando fronteras, cambiando su biografía y ocultando su verdadera procedencia: Baní.

​Una deuda con la justicia del 2024.

​La mentira de Sabana de la Mar cayó por su propio peso cuando llegó a los ojos de la familia de Ángel Luis Andújar.

Para ellos, el rostro en el video no es el de un compueblano en apuros, sino el del hombre que, supuestamente, le arrebató la vida a Ángel Luis en el año 2024.

​“No es de Sabana, es de aquí, y tiene una deuda pendiente con la justicia”, aseguran los familiares, quienes han roto el silencio para exigir que el destino de Jeffry no sea la libertad, sino el Palacio de Justicia de Baní.

​El enigma de la ubicación
​¿Por qué elegir un pueblo costero del Este para mentirle a la policía haitiana?

Esa es la pregunta que intriga a los investigadores y a la opinión pública.

Entre el murmullo de las redes y la presión social, el caso de Jeffry Almonte Martínez ha pasado de ser un video curioso de «un dominicano detenido» a convertirse en una cacería judicial que busca cerrar una herida abierta desde hace dos años.

​Ahora, el balón está en la cancha de las autoridades dominicanas.

La familia de Andújar espera con ansias el proceso de repatriación, con un solo objetivo: que Jeffry deje de ser el «fantasma de Baní» o el «falso hijo de Sabana de la Mar» para convertirse, finalmente, en un reo frente a un juez.

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