Por Manuel Antonio Vega
En la frontera, donde el agretes terrenos que bordean las carreteras parece mezclarse con lo místico, el sepelio de una joven llamada Casandra ha dejado una estela de murmullos que se niega a disiparse.
No fue solo su trágica muerte lo que conmocionó a Elías Piña, sino el último adiós: un ataúd depositado al revés, desafiando las leyes de la tradición y alimentando el fuego de la superstición local.
El vía crucis de Casandra
es un relato de vulnerabilidad, pues tras dar a luz en San Juan de la Maguana, la joven madre se encontró atrapada en un torbellino administrativo y físico.
Los relatos de sus allegados dibujan un cuadro desgarrador: una mujer recién parida, dada de alta y presuntamentedetenida por agentes migratorios, trasladada a Haití y luego traída de vuelta clandestinamente por su padrastro para exhalar su último aliento en suelo dominicano.
Sin embargo, el drama humano pronto dio paso al temor ancestral cuando, en el cementerio local, el ataúd fue descendido en una posición que muchos consideraron un presagio oscuro.
Entre el error técnico y el «Amarre» Espiritual
En los cementerios dominicanos, el orden no es solo cuestión de estética, sino de paz espiritual.
El hecho de que el féretro de Casandra fuera colocado de forma invertida ha despertado tres interpretaciones principales en la comunidad:
El Simbolismo de los Pies, ya que la tradición dicta que los difuntos deben salir «con los pies por delante» y reposar mirando hacia la salida o el este.
Enterrar a alguien al revés se interpreta como un obstáculo para que el alma encuentre su camino, quedando atrapada en un limbo geográfico.
La sombra del «Amarre»: En la cultura popular fronteriza, enterrar a alguien boca abajo o en posición invertida no se ve como un descuido, sino como un acto deliberado de magia oscura.
Se cree que es un método para evitar que el espíritu descanse o, peor aún, para que no pueda «regresar» a cobrar deudas pendientes con los vivos.
La Negligencia Operativa: Para los escépticos, se trata de una falta de protocolo por parte del personal del cementerio, una muestra de la precariedad en la gestión de los servicios fúnebres en zonas apartadas.
Mientras la tierra cubre el ataúd de Casandra, las preguntas quedan al descubierto.
Las autoridades aún no han ofrecido una versión oficial sobre la cadena de eventos que llevó a su muerte post-parto ni sobre el confuso proceso migratorio.
»No es solo que la enterraron mal, es que su vida entera parece haber estado al revés desde que dio a luz», comentaba un residente en las afueras del camposanto.
Supersticiones vs. Realidad
Aunque legalmente no existe una sanción por la orientación de un cuerpo, el peso cultural es innegable.
Para la familia, la posibilidad de una rectificación —exhumar y reorientar el ataúd— es una opción costosa y dolorosa, pero quizás la única vía para calmar la «consternación» que hoy nubla a Elías Piña.
En esta provincia, donde la vida y la muerte caminan de la mano sobre una línea fronteriza, el entierro de Casandra se ha convertido en un recordatorio de que, a veces, la forma en que nos vamos dice tanto de nuestra sociedad como la forma en que vivimos.






