Por Manuel Antonio Vega
En las tierras cacaotaleras de Yabón, donde el verde de San Francisco-Vicentillo parece no terminar nunca, nació el 23 de diciembre de 1979 una mujer que estaba destinada a romper moldes y parametros.
Dámaris Sosa no solo heredó de sus padres, «Santo Gela» y doña Sabina, el apellido; heredó una brújula moral de honestidad y responsabilidad que se convertiría en su mejor uniforme.
Un Ascenso Labrado con Disciplina
Lo que para muchos es una labor de alto riesgo y dureza, para Dámaris es un sacerdocio.
Ingresó a la Policía Nacional el 1 de mayo de 2001, con apenas 21 años y una maleta llena de sueños, que busca llenar en una institución como la Policía Municipal, que le abrió las puertas de par en par.
Hoy, tras 25 años de servicio ininterrumpido, su reciente ascenso a Primer Teniente no es solo un grado más en sus hombros, sino el reconocimiento a una carrera impecable que ha sido celebrada con júbilo en su natal Hato Mayor.
Su trayectoria ha dejado huellas en:
Hato Mayor: Donde sus raíces la reconocen como propia.
San Pedro de Macorís: Ciudad que fue testigo de su crecimiento.
DIGESETT: Institución donde su trato afable y cordial le ganó el respeto de civiles que hoy la llaman amiga.
La Romana: Donde actualmente desempeña sus funciones en el destacamento de Villa Hermosa.
El Equilibrio de una Mujer «Todoterreno»
Detrás del uniforme y la estricta disciplina policial, late el corazón de una mujer altruista y desprendida.
Dámaris ha logrado lo que para muchos parece imposible: la armonía perfecta entre el deber y el hogar.
Como esposa del militar pensionado Jesús Andrés Astacio Ruiz, ha sabido guiar con mano firme y amorosa a sus tres grandes tesoros: Jade Nicauris, Samari y Alan Ruiz Sosa.
Para ella, la familia no termina en la sangre; sus amigos son hermanos elegidos, y su comunidad, una extensión de su casa.
»La institución policial ha sido la forjadora de mi conducta, pero los principios nacieron en Yabón, la tierra que me vio nacer y a la que hoy regreso con orgullo luciendo mis insignias de oficial», podría decir Dámaris al mirar hacia atrás.
Un Legado de Superación
Siendo la mayor de las hermanas Sosa Matas, ha sido el faro para sus hermanos Tony, Rudy, Marielena y Yahaira.
Su vida es un mensaje directo a las mujeres dominicanas: los obstáculos son solo peldaños.
Dámaris Sosa no es solo una oficial de policía; es un paladín de la ética, una madre ejemplar y, sobre todo, una mujer de fe en su trabajo que ha demostrado que el servicio público, cuando se hace con pasión, deja de ser una carga para convertirse en un honor.
Felicidades a mi comadre de corazón, Dámaris Sosa. Sabes que escribo aquí diciendo lo que usted es en la vida significa para mí y mi familia: una hermana.
Felicidades…







