Por Manuel Antonio Vega
PUNTA CANA.- El descanso de la madrugada se convirtió en una pesadilla de fuego y cenizas.
Hoy, el sector Villa Playwood, en Verón-Punta Cana, despierta con el corazón roto tras un incendio voraz que redujo a escombros el sustento de decenas de familias.
Fue una madrugada de infierno, pues
mientras todos dormían, las llamas comenzaron a lamer las estructuras de madera y zinc.
En cuestión de segundos, lo que eran locales comerciales se convirtieron en hogueras incontrolables.
El crujido del metal y el resplandor naranja marcaron una jornada que la comunidad de Verón no olvidará.
Los héroes entre las llamas fueron los miembros del Cuerpo de Bomberos de Verón–Punta Cana, que libró una batalla épica.
En medio del calor sofocante, los efectivos lograron una hazaña: extrajeron 18 cilindros de gas que estaban a punto de estallar.
Una sola chispa más, y estaríamos contando una historia mucho más oscura.
El saldo del desastre, fueron 28 tiendas totalmente calcinadas,
1 colmado y dos locales adicionales en ruinas.
Milagrosamente, no se reportaron heridos.
Cenizas bajo el sol de Punta Cana: La madrugada negra de Villa Playwood
El silencio de la madrugada en el sector Villa Playwood, en Verón, se rompió este martes no por el bullicio turístico habitual de la zona, sino por el rugido devorador de las llamas. Lo que comenzó como un foco aislado se transformó rápidamente en un infierno que terminó por reducir a cenizas el esfuerzo de decenas de comerciantes.
El rugido del fuego
Eran las primeras horas del día cuando el fuego encontró el combustible perfecto: una hilera de estructuras construidas con madera y zinc. Bajo el cielo nocturno de Punta Cana, el material seco facilitó una propagación voraz que no dio tregua. En cuestión de minutos, el resplandor naranja alertó a los vecinos, mientras el humo negro comenzaba a cubrir el distrito municipal.
El balance final es desolador: 28 tiendas calcinadas, un colmado y dos locales adicionales destruidos. El paisaje de lo que antes era un área de intercambio comercial quedó convertido en un esqueleto de metales retorcidos y madera carbonizada.
Una lucha contra el tiempo
El coronel Miguel Ángel Álvarez, intendente general de los Bomberos, lideró el despliegue de las unidades B-01, B-02, B-03 y C-04. Los hombres y mujeres del cuerpo de bomberos de Verón–Punta Cana se enfrentaron a una carrera contra el reloj.
Hubo un momento crítico en la operación: el hallazgo de 18 cilindros de gas propano atrapados entre las llamas. Conscientes de que cada cilindro era una bomba en potencia, los bomberos ejecutaron una maniobra de extracción de alto riesgo. Gracias a esa intervención, se evitó una cadena de explosiones que habría transformado la tragedia material en una pérdida de vidas humanas.
Al salir el sol, el panorama en Villa Playwood era de silencio y asombro.
Milagrosamente, y a pesar de la magnitud del siniestro, las autoridades confirmaron que no hubo heridos ni lesionados.
Sin embargo, el vacío que dejan las pérdidas materiales es inmenso para las familias que dependían de esos negocios.
Por ahora, el origen del fuego sigue siendo un misterio; los peritos de los bomberos y las autoridades locales han iniciado una investigación exhaustiva para determinar qué chispa inició el desastre en el corazón de esta zona turística.
¿Qué pasó?
Aunque el fuego ya fue controlado, el misterio permanece.
Las autoridades han desplegado un equipo de investigación para descubrir qué originó este siniestro que dejó a tantos trabajadores con las manos vacías.
Hoy, la solidaridad de Punta Cana se pone a prueba.
Detrás de cada tienda quemada, hay una familia que lo perdió todo.







