TRIPOLI
Mohamed Zweid, secretario del Parlamento libio, calificó la intervención de «un ataque armado bárbaro» y afirmó que había «causado daños reales entre los civiles y a numerosos edificios».
«La alegación de esta agresión, que es para proteger a los civiles, se contradice que lo que está sucediendo», dijo Zweid, quien alegó que los civiles heridos «están llenando los hospitales y las ambulancias hacen lo mejor que pueden para salvar vidas». Sin embargo, el funcionario declinó decir qué edificios civiles fueron atacados.
El presidente Obama, en Brasil para una visita oficial, reiteró promesas de que no se usarán fuerzas terrestres estadounidenses. «Estoy muy conciente de los riesgos que implica cualquier acción militar, no importa los límites que le impongamos», aseveró. ‘‘Quiero que el pueblo estadounidense sepa que el uso de la fuerza no es nuestra primera opción y que no lo tomamos a la ligera. Pero no podemos quedarnos cruzados de brazos mientras un tirano le dice a su pueblo que no tendrá compasión con ellos».
La campaña comenzó con misiones de aviones franceses incluso antes del final de una reunión cumbre de emergencia en París, donde líderes mundiales, en reacción a la noticia de que fuerzas de Kadafi estaban atacando la capital rebelde de Bengazi con fuego de artillería e infantería, a pesar de las exigencias internacionales de un cese el fuego.
Pero hubo señales de desacuerdo entre los aliados reunidos París, donde algunos diplomáticos dijeron que la insistencia francesa en la reunión demoró las medidas militares contra Kadafi antes de que pudiera llegar a Bengazi, acusación que las autoridades francesas rechazan.
Vecinos de Bengazi entrevistados por teléfono reportaron un fuerte ataque artillero gubernamental antes que los tanque comenzaran a entrar en la ciudad el sábado por la mañana. También había fuertes combates en el centro de la ciudad, donde francotiradores partidarios de Kadafi podían verse en el edificio que los rebeldes usaban como Ministerio de Relaciones Exteriores.








