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La horripilante llegada de Los Marines Norteamericanos a Hato Mayor del Rey en 1917

Fecha:

Una crónica de terror

​Por Manuel Antonio Vega

​El 12 de enero de 1917, con la soberanía nacional ya arrebatada con saña, se produjo la llegada de los «marines» norteamericanos.

Estos invasores se propusieron protagonizar las acciones más trágicas, horripilantes y funestas que el pueblo de Hato Mayor del Rey, y otros de la geografía nacional, conocerían en el curso de su historia.

​Llegaron en columnas de ocupación territorial, sembrando un terror nunca antes vivido por los hatomayorenses.

El despliegue de ocupación
​para tomar el municipio, las fuerzas norteamericanas se dividieron en tres columnas que ingresaron por diferentes rutas: Primera Columna (La 33 del USMC): Comandada por el Capitán Davis, se presentó al mediodía.

Entró por el camino San Pedro de Macorís-Jalonga-Guayabo Dulce-San Valerio-Los Jíbaros.

Llegaron por el norte, pasando por el vertedero de basuras (esquina Quintino Peguero con Genaro Díaz), donde fueron abordados por el pintoresco demente apodado «El Güebo de Mimina».

Continuaron hacia la gallera (esquina sureste Padre Meriño/Faustino Echavarría), bajando por la calle Santo Domingo para inspeccionar el pueblo.

​Esta columna abrió casetas sobre las gramas (manzana de la gallera, San Antonio y avenida Libertad).

De forma violenta, ocuparon las oficinas municipales, la Iglesia Parroquial y la Casa Curial.

Forzaron viviendas de dueños ausentes y se las apropiaron con todo y ajuares.

​Segunda Columna: Siguió la ruta San Pedro de Macorís-Ingenio Consuelo, donde pelearon durante una hora con los nacionalistas, para luego pasar por Las Pajas-Morquecho. En Morquecho acamparon esa misma tarde del 12 de enero.

​Tercera Columna: Se precipitó por el trayecto San Pedro de Macorís-Río Higuamo arriba-El Bote. De allí (vía terrestre) se dirigieron a La Sierra, el cantón principal de los guerrilleros del General Salustiano Goicochea, alias Chachá, perseguido por el ataque a los marines en el desembarco del 10 de enero, donde Gregorio Urbano Gilbert eliminó de un balazo al Teniente Carlos H. Button.

​Las tropas marchaban a pie, vestían uniforme color kaki amarillo y cargaban cañones y ametralladoras en mulos.

Confiscación y testimonios de la brutalidad

​El historiador Manuel Antonio Sosa Jiménez narra en su libro «Hato Mayor del Rey» que, al subir el recodo de la loma del Higuamo (en El Bote), los marines encañonaron a los esposos Juan (Chacho) Váquez (1881-1941) y Magdamena Mota (1896-1956), y a su hijo Martín Vásquez, de cinco años, quienes transportaban naranjas dulces hacia San Pedro de Macorís en yolas.

​Los yanquis dijeron que buscaban a «Los del Monte», como llamaban a los revolucionarios que repudiaban su presencia.

A Don Chacho le confiscaron su caballo, llamado «Trancao», el cual perdió por dos años.

Un Catálogo de Atrocidades

​El periodo histórico 1916-1924 en Hato Mayor del Rey puede agruparse, para su comprensión, en una serie de eventos espantosos:
​Intentos de Destrucción: Severos intentos de reducir a cenizas el pueblo.
Destrucción devastadora de aldeas como La Rodada, Loma de Los Martínez y San Felipe (borradas para siempre); y Hoyón y Manchado (repobladas al partir).

​Los crímenes y torturas más atroces iniciaron con la inmolación de campesinos, quemados con gasolina y leña, masacres y maltratos (torturas) de personalidades y ciudadanos indefensos.

​El abuso de poder, con persecuciones infernales, estado de sitio, atropellos y diezmación de la ganadería sin compensación.

​Desalojos y Confinamientos, bajo pena de muerte de campesinos inocentes, arrancados de sus heredades y confinados atrozmente en corrales alambrados (hasta 15 pies) y pocilgas a la intemperie, donde muchos enfermaron y murieron.

​Prácticas Esclavistas: Vejaciones, encarcelamientos y trabajos esclavistas para exterminar a los desafectos al Yankee Invasor, provocando el ostracismo forzoso, la desesperación y la destrucción de familias.

​Llegaron a ocupar de forma violenta la Iglesia Parroquial, el Ayuntamiento y oficinas públicas.

Violaron el fuero eclesiástico, municipal y domiciliario, además de la destrucción y secuestro de documentos históricos.

​Implementaronparedones fijos para ejecuciones en los primeros centros de tortura y muerte.

Sembraron en la osiqui la gente una guerra sicológica, confusionista y desinformante, para justificar la destrucción, pillaje e incendio de comercios.

​Abuso Sexual y Homicidio:

Con ellos llegaron las violaciones sexuales, raptos y adulterios sin miramientos, llegando a ejecutar a novios y esposos para quedarse con sus mujeres.

​Llegaron a incentivar la corrupción, estafas, fullería y robos nocturnos al granel.

Establecimiento del régimen carcelario del prebostaje, donde se asignaba a un preso la tarea de ejecutar a los presos «revoltosos».

​Saqueo Legalizado

Despojo de tierras a campesinos mediante el sistema Torrens.

Macabros detalles y el milagro del susto.

​¡Prohibido Comer Cerdos!

​Los entierros «a flor de tierra» en los montes fueron aprovechados por los cerdos domésticos y cimarrones para «engordar».

Desenterraban su manjar humano, y los consumidores de carne de cerdo encontraban luego uñas de gente y trozos de ropa fuerte-azul y botones «engullidos en el festín», una prueba fehaciente de lo que la Biblia señala al cerdo como «inmundicia».

​¡El Susto le Quitó el Hipo!

​En un incidente insólito, Lucinda Payano Ramírez, quien padecía un persistente hipo de varios días, se curó para siempre al presenciar un evento horripilante.

Cuando salía por el frente de su casa, calle de las Mercedes No. 56, vio pasar arrastrando al anciano José María Rincón, en una veloz y desbocada estampida de un caballo.

El equino, entrenado por el Teniente (USMC) apodado Perare, arrancaba al escuchar un tiro de pistola.


​En pro de evitar las sublevaciones provinciales y obtener un estricto control político, los pisoteadores de nuestra soberanía nacional «eliminaron el cargo doble de Gobernador Civil y Militar, y dejaron solamente el de función civil».

ACTUARON con PRAVEDAD, con grado exceso de maldad contra los coterráneos, que impotente era fusilados a mansalvas y sometidos a torturas crueles.

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1 COMENTARIO

  1. De acuerdo a narraciones de mis padres y otros munícipes, al abuelo de Miguel Andrés Berroa, lo torturaron en el cuartel que ellos tenían instalado en Manchado echándole agua por la boca con un embudo para que informara en donde estaban los Guerrilleros

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