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Las Cinco Casitas, un barrio sumergido en el lodo en Sabana de la Mar

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Por Manuel Antonio Vega

​Desde su fundación, el sector Las Cinco Casitas ha sido testigo del crecimiento del costero municipio de Sabana de la Mar.

Sin embargo, lo que debió ser un modelo de desarrollo comunitario se ha convertido hoy en el monumento más visible al olvido institucional.

Es inaceptable que uno de los sectores con mayor arraigo histórico sea hoy noticia no por su progreso, sino por la desesperación de su gente que ya no puede ni salir de sus propios hogares.

​La realidad de este barrio es una bofetada a la dignidad humana.

En tiempos de agua, las calles son ríos intransitables y lagunas de estancamiento; en tiempos de sol, el polvo y los pedregales castigan los pulmones de los niños y ancianos.

A este panorama se suma la oscuridad de sus calles por falta de luminarias, creando el escenario perfecto para que la delincuencia se ensañe con los trabajadores.

​Una deuda histórica acumulada

​No se trata de un problema nuevo, sino de una deuda social acumulada que ha pasado de gestión en gestión sin una respuesta definitiva.

Los residentes han escuchado durante décadas el mismo libreto: «promesas de aceras, contenes y asfalto».

​La excusa actual es que el cabildo alega que la lluvia impide el inicio de los trabajos.

​La realidad es que la paciencia del sector se agotó.

Las promesas ya no sirven de escudo ante la falta de operatividad.

​El riesgo del estallido social; el llamado a protesta para este martes no es un capricho, es un grito de supervivencia.

Las autoridades municipales deben entender que si Las Cinco Casitas se lanza a las calles, no lo hará solo.

El descontento por el deterioro de los servicios básicos, el sistema sanitario y la falta de agua es un sentimiento compartido que podría servir de caldo de cultivo para un levantamiento generalizado en otros sectores que padecen los mismos males y no cesan en reclamar.

​El gobierno local y la gestión oficial tienen una última oportunidad antes de que el conflicto escale y se torne inmanejable.

No se trata de «cambiar la cara» del sector con parches temporales, sino de dignificar la vida de quienes han esperado por soluciones reales desde el nacimiento mismo de su comunidad.

El desarrollo del barrio anda montado en un burro viejo, pues nadie quiere vivir en el lugar por el deterioro de la calidad de vida de sus habitantes.

Las viviendas se desvaluadas por los inaccesible del lugar.

También Las Cinco Casitas está permeada por la delincuencia y puntos de drogas, que se crean operan allí, «porque mi la policía penetra por el mal estado de las vías.

​La advertencia está hecha: o llega la solución, o el martes las calles inservibles hablarán con la voz del pueblo.

Temo que la gente del sector Barrio Lindo se alce en protesta, porque está atravesando por una situación similar o peor.

Las calles en Barrio Lindo son una sola laguna y los enfermos no pueden acceder a la Unidad de Atención Primarias (UNAP), porque lo impide un lago que casi penetra a un lugar que debería estar para atender la salud, pero que en cambio enferma a la gente.

Origen

El barrio Las Cinco Casitas tuvo sus orígenes en el año 1980 cuando se dió inicio a un plan de viviendas económicas para personas que perdieron sus viviendas con el paso por el país del ciclón David y la tormenta Federico.

Solo se construyeron 5 casitas y el proyecto fue abandonado, de ahí el nombre del empobrecido sector.

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