Por Manuel Antonio Vega
SAN PEDRO DE MACORÍS. La vida de Minerva Moses se apagó en silencio la noche de este sábado, no por voluntad propia, sino a manos de una bala que la mantuvo aferrada a la vida durante 12 largos días en una cama de hospital.
Su muerte, ocurrida tras un incidente aún envuelto en sombras en el sector Barrio Blanco, no es solo una tragedia familiar, es un reflejo de la opacidad y el dolor que se han apoderado de esta ciudad, dónde a menudo una bala o un machete «Saca Hígado» silencia la vida de un mortal.
Han pasado casi dos semanas desde que fue herida, y la Subdirección Central de Investigaciones Criminales (DICRIM) sigue guardando un mutismo sepulcral, una práctica denunciada por la prensa local que alimenta la sospecha de que, una vez más, la justicia no llegará.
La señora Minerva Moses, quien permaneció 12 días ingresada en un centro de salud tras recibir un disparo durante un incidente ocurrido en el sector Barrio Blanco, era una mujer serena y querida por toda la barriada.
Resultó herida de bala en circunstancias que aún no han sido esclarecidas, ya que las autoridades policiales no han ofrecido un informe oficial sobre lo sucedido.
Desde hace varios meses se han recibido múltiples denuncias señalando que la Subdirección Central de Investigaciones Criminales (DICRIM) en San Pedro de Macorís no está ofreciendo informaciones a la prensa sobre hechos relevantes como este.
Indignada por los repetitivos de los hechos violentos que se vienen suscitando en San Pedro de Macorís, la prensa local está pidiendo al general Ramírez Encarnación para que disponga una investigación profunda sobre este caso y otros ocurridos en los últimos días, y que se brinde información oportuna a la población, ya que se trata de hechos de carácter publico.
Desde la policía y la justicia de San Pedro de Macorís se silencian las Informaciones, nunca se concluyen, lo que hace pensar al pueblo que nunca se investiga.
Hay muchos casos pendientes sin resolver, mientras el dolor se apodera de familiares de las víctimas, que cuando no son víctimas de un filoso cuchillo, see arrebata la vida a plomo.
Los registros policiales siempre hablan como motivos el consumo y venta de sustancias alucinógena, pero los casos siempre están pendientes de investigación.







