Por Manuel Antonio Vega
CONSUELO.— La tranquilidad del municipio de Consuelo se vio brutalmente interrumpida anoche, cuando el reconocido comerciante Alberto Reyes fue víctima de un violento asalto a mano armada en su propio negocio, un mercadito ubicado en el corazón del barrio Santa Ana.
Los asaltantes, cuya identidad se desconoce, lograron llevarse una cantidad indeterminada de dinero en efectivo, producto de la venta de varios días, sembrando el pánico y la indignación entre la comunidad.
La táctica del engaño, implementada en el asalto, que pareció estar meticulosamente planeado, se ejecutó con una escalofriante simplicidad.
De acuerdo con los detalles obtenidos, los delincuentes eran dos y se desplazaban a bordo de una motocicleta.
El primer movimiento lo dio uno de los sujetos, quien se desmontó del vehículo e ingresó al establecimiento con la más mundana de las peticiones, al solicitar al empleado, Wilfrido Victorino, una libra de ñame.
Sin embargo, este gesto fue la distracción perfecta.
En cuestión de segundos, la máscara cayó, la pistola fue desenfundada y el comerciante Alberto Reyes fue encañonado directamente.
El objetivo era claro, un bulto que contenía la venta de tres días del negocio.
Los criminales tomaron el botín y huyeron rápidamente en la motocicleta, dejando tras de sí una escena de conmoción.
»Estoy vivo de milagro», relató
el afectado, visiblemente conmocionado pero afortunadamente ileso.
“Estoy vivo de milagro, esos sujetos me encañonaron y me quitaron la venta de tres días,” expresó Alberto Reyes, cuya familia incluye a los también comerciantes Williams Reyes y Genaro Reyes.
Un detalle crucial en la investigación es que, según el comerciante, los asaltantes no cubrieron sus rostros, por lo que Reyes pudo incluso aportar una descripción física de uno de ellos.
Dijo que uno de ellos era un individuo de tez clara y de baja estatura.
Las autoridades han iniciado las investigaciones correspondientes, mientras la comunidad de Consuelo exige respuestas y un aumento de la seguridad ante este tipo de actos que atentan contra el patrimonio y la vida de sus ciudadanos..
El asalto a Alberto Reyes, un pilar del comercio local, se convierte en un sombrío recordatorio de la vulnerabilidad que enfrenta la población ante la delincuencia







