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Adiós a Pelegrín Rincón el gomero de Quisqueya

Fecha:

Por Manuel Antonio Vega

​En el corazón de Quisqueya, San Pedro de Macorís, la noticia corrió tan rápido como un rumor triste, deteniendo el ajetreo diario y tiñendo de luto las calles.

Pelegrín Rincón, el gomero, el amigo, el pilar silencioso de la comunidad, había partido.

Su risa ya no resonaría al lado del Hospital Luis N. Beras, donde por tantos años su puesto fue más que un taller: un punto de encuentro, una parada obligatoria, un faro de ayuda para cualquier vehículo con un neumático flácido o un conductor con el alma cansada.

​Pelegrín era de esos hombres que se hacen esenciales sin estridencias, con la constancia de su trabajo y la calidez de su carácter. No solo arreglaba gomas; remendaba problemas, escuchaba penas y compartía alegrías.

Sus manos, fuertes y engrasadas por años de oficio, conocían el pulso de los caminos y la fragilidad de los neumáticos.

Pero había algo más profundo en él: una bondad innata que lo convertía en una figura paterna, un confidente para muchos que se acercaban a su negocio.

​La noticia de su fallecimiento, a causa de un paro cardíaco, no sorprendió del todo a quienes sabían de sus recientes complicaciones de salud. Sin embargo, el golpe fue igual de duro.

Un corazón que había latido con tanta fuerza por su familia y por su pueblo, finalmente cedió, dejando un vacío que será difícil de llenar.

​Quisqueya ya no tendrá a su gomero, al hombre del gorro y la camisa a cuadros que saludaba con una sonrisa, que se agachaba incansablemente para devolverle la vida a una rueda pinchada.

Pero el legado de Pelegrín Rincón perdurará en cada calle, en cada recuerdo, en el eco de las historias que se contarán sobre el buen gomero, el que con sus manos y su corazón, mantuvo a Quisqueya en movimiento.

​Descansa en paz, Pelegrín. Tu goma ha llegado a su destino final, pero tu espíritu seguirá rodando en el corazón de tu gente.

Conocí a Pelegrín por allá por 2008, cuando visitaba el municipio Quisqueya y mi pupú blanca, marca Terio Daihatsu, ser ponchó un neumático y no tardó en sanar mi problema, provocado por una grapa lanzada a la vía.

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