El reflejo de una crisis nacional
El relato del cronista y periodista, Manuel Antonio Vega sobre el trágico suceso en el Politécnico Simón Antonio Luciano Castillo es un eco doloroso de una problemática que, lamentablemente, se ha convertido en una sombra recurrente sobre el sistema educativo dominicano.
La historia de Noelvin Jeremías Cabrera Rubiera, un joven de 14 años con sueños de profesionalización y deseos de ayudar a sus padres, se interrumpe de forma abrupta y violenta, dejando una herida abierta no solo en su familia y comunidad, sino en la conciencia de toda la nación.
Aquel día, la algarabía habitual de la salida de clases se quebró en Ingenio Abajo.
El Politécnico, que debería ser un santuario de aprendizaje, se transformó en el escenario de un final incomprensible.
La vida de Noelvin, estudiante de segundo de bachiller, fue arrebatada por la agresión de otro adolescente de 15 años, presuntamente, a causa de «diferencias no establecidas».
La desesperación de la abuela, Doña Miriam Josefina Jiménez, al narrar el ataque, encapsula el horror: la sorpresa al salir, la herida mortal, el camino eterno al centro médico donde «se pudo hacer poco o nada».
La expiración de Noelvin no solo resonó en los gritos de la familia, sino que hizo estallar las redes sociales, transformando un conflicto juvenil en una tragedia de dimensiones públicas.
El atacante fue detenido, pero la justicia legal no calma el dolor ni revierte la pérdida.
La exigencia de la comunidad es clara: mayor supervisión, programas de mediación de conflictos, intervención psicológica oportuna y acciones firmes.
Es un grito desesperado para que estas tragedias no se repitan.
Sucesos de Violencia Escolar en la República Dominicana: Un patrón alarmante,
el caso de Noelvin, aunque devastador, no es un hecho aislado.
La violencia en los centros educativos y sus entornos en la República Dominicana es un fenómeno complejo y persistente que refleja un deterioro social más amplio.
Los informes y estudios de organizaciones como el Ministerio de Educación (MINERD), la UNICEF y centros de investigación, evidencian una alta prevalencia de violencia escolar, que incluye:
Alto indice de acoso escolar (Bullying).
Estudios han reportado una prevalencia alta, con cerca del 33.6% de estudiantes en escuelas públicas informando ser víctimas de acoso escolar.
El acoso verbal es el más común, y los patios y aulas sin la presencia del profesor son los lugares más frecuentes.
Agresiones Físicas y uso de armas: Se han documentado casos graves que trascienden el bullying tradicional, incluyendo ataques con armas.
Ejemplos notorios incluyen:
Agresiones con armas blancas en las afueras de liceos.
El lamentable caso del estudiante al que le cercenaron una mano cerca de un centro educativo en San Pedro de Macorís, presuntamente por disposición de bandas.
Violencia sexual y abuso: El MINERD ha tenido que desvincular y suspender a más de 30 docentes por acoso sexual solo en un año escolar reciente (2023-2024).
Además, se han reportado casos de estudiantes embarazadas, incluyendo algunas que fueron víctimas de violación.
Incidentes en los entornos cercanos: La Policía Escolar ha señalado que la mayoría de los incidentes violentos ocurren en los alrededores de los centros educativos, lo que subraya la influencia de la delincuencia y los conflictos barriales en la vida estudiantil.
Agresiones al personal docente: También se han reportado casos de maestros agredidos, incluso por personas ajenas al centro que han penetrado a los planteles.
La Respuesta Institucional
ante esta realidad, las autoridades han intentado implementar medidas, como la Policía Escolar (con miles de agentes para miles de centros), y el MINERD ha trabajado en la revisión y análisis de un Protocolo de Respuesta ante actos de violencia, con el apoyo de UNICEF para educar sin violencia y fomentar la mediación de conflictos.
Recientemente, el Senado aprobó una ley que busca prohibir el acoso o intimidación escolar («bullying»).
Sin embargo, tragedias como la de Noelvin demuestran que, a pesar de los esfuerzos, las brechas persisten.
La violencia escolar en la República Dominicana es un espejo del deterioro social, la falta de salud mental y el poco interés en el aprendizaje que perciben algunos actores del sistema.
El recuerdo de Noelvin Jeremías Cabrera Rubiera se une a la lista de víctimas que claman por un entorno escolar seguro, donde los sueños puedan crecer sin el miedo a ser truncados por la violencia.








Buenas tardes.
Puedo agregar que las escuelas no son el inconveniente de estos casos, somos nosotros l9s padres los que no estamos dando el seguimiento necesario a nuestros hijos, ya se revisa mochilas, nos mandan a buscar del centro educativo y es (jodiendo que estan los maestros y psicología) no estas enseñando valores en nuestras casas, hoy en día niños de 8, 9 años llevando vaper, cigarrillos eléctricos a las escuelas,niños diciendo al maestro todas las palabras que puedan existir, pero, nuestros hijo son los que estan siendo agredidos cuando se mandan a psicología o mandan a buscar a sus padre. Hasta que las instrucciones pertinentes a dar seguimiento a los menores y sus padres no empiecen a trabajar y dejar de tener personas cobrando sentado en sus casa y sangrando a los que trabajamos, ésto nunca cambiará.
Que hace un joven de 12, 13 14 años a las 12:00am, 01:00am en una discoteca, en la calle fumando vaper, juka, y las autoridades no hacen nada, esto no cambiará nunca.
La educación empieza por la casa, es nuestra responsabilidad como padres enseñar valores a nuestros hijos.
Saben como se acaba eso? Cuando eso muchas que no van a coger clase les busquen la solucion en ministerio para que hagan algo, para que no estén creando problemas, tanto a sus compañeros, como a los prefesores que imparten docencias y por tanto psicología debe resolver esos problemas, porque muchas veces los saben y no hacen nada, hasta que no sucede un casa similar como ese.