spot_img

Sabana Grande de Boyá: el pueblo que la Justicia olvidó

Fecha:

Por Manuel Antonio Vega

​La reciente puesta en libertad de Wilkin García Peguero, alias «Mantequilla», no es solo una decisión judicial técnica; es una bofetada a la dignidad de un pueblo que fue saqueado bajo la mirada pasiva del Estado.

La salida de prisión del cabecilla de Inversiones 3.14 deja tras de sí un rastro de miseria en Sabana Grande de Boyá y una pregunta lacerante: ¿Dónde estuvo la justicia cuando se gestaba el desastre?

​Desde que «Mantequilla» comenzó a pregonar su «fórmula mágica» en 2022, las señales de alerta eran ensordecedoras.

Sin embargo, las autoridades financieras y el Ministerio Público permitieron que el esquema creciera hasta dimensiones inmanejables antes de intervenir.

Esa lentitud institucional fue el oxígeno que permitió que cientos de familias entregaran lo poco que tenían —ahorros de años, préstamos bancarios y remesas— a un ilusionista de la finanza.

​El Desastre Humano en Sabana Grande de Boyá llegó
​más allá de las cifras, el impacto en este municipio ha sido devastador.

Lo que hoy se lee en los expedientes judiciales como «estafa» se traduce en la vida real en hogares destruidos; familias fracturadas por la pérdida de su patrimonio,
​deudas impagables.

Ciudadanos que hoy enfrentan embargos por haber confiado en un esquema que el Estado no detuvo a tiempo.

​Un tejido social roto: La desconfianza y la violencia han suplantado la paz que caracterizaba a esta comunidad.

​Que el artífice de este caos recupere su libertad mientras sus víctimas siguen sumidas en la ruina financiera es un mensaje nefasto.

La justicia dominicana parece haber fallado en su rol de reparación.

Una condena que se percibe como «ligera» y una libertad condicional apresurada solo confirman la vulnerabilidad del ciudadano común frente a los delitos de cuello blanco y los esquemas piramidales.

​Las autoridades anuncian ahora nuevas investigaciones por incidentes recientes, pero la investigación que realmente debe importar es la que determine por qué el sistema permitió que un pueblo entero fuera estafado a plena luz del día.

Mientras «Mantequilla» camina por las calles, en Sabana Grande de Boyá el único patrimonio que queda es el de la frustración.

Si la ley no sirve para proteger al inocente y castigar con rigor al que lucra con el hambre ajena, entonces la justicia es, en sí misma, otra ilusión.

spot_img

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Compartir esta publicación:

spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img

Popular

Más como esto
Relacionado

Crónica del adiós inesperado de la educadora Bélgica Santana

Por Manuel Antonio Vega Este miércoles en Hato Mayor del...

Anyebavista Lajara: El artesano del «Molenillo, la Coladera de Tela y el Guayo» en Hato Mayor

Por Manuel Antonio Vega En la historia no oficial de...

Cuba: el dilema de la transición

Ni China ni Rusia hicieron nada por Siria ni...