Por Manuel Antonio Vega
Una gran manifestación de dolor se vive en Hato Mayor por la muerte del gestor social y dirigente campesino, Domingo Vilorio.
Era tenido como el fundador del barrio Villa Vilorio o Los Solares, al Norte de Hato Mayor del Rey.
Vilorio, alegando eran estatales invadió en el 2002 los terrenos, que habían sido usufructuados por los herederos de Chico Nova, padre del dirigente deportivo Reynaldo Nova.
Más de 500 familias fueron beneficiadas con el repartos de los solares, que a 23 años es un barrio que va en franco desarrollo, con algunas calles asfaltadas.
Domingo Vilorio se destacó además como dirigente regional de la Federación de Campesinos sin Tierras.
Su muerte ha encontrado ecos en diversos sectores sociales y la clase política de Hato Mayor.
El senador Cristóbal Castillo escribió en su muro de Facebook: «Me uno al profundo dolor que embarga a los familiares, amigos y a toda la comunidad de Villa Vilorio por la partida de Domingo Vilorio, un hombre valiente, luchador incansable y pilar fundamental en la construcción de barrio que dignamente lleva su apellido en su honor.
Su legado de trabajo, sacrificio y amor por su gente vivirá por siempre en la memoria de quienes tuvimos el honor de conocerle». Y agrega: «Ruego a Dios Todopoderoso que lo reciba en su Santo Reino y que derrame consuelo, fortaleza y paz sobre cada corazón que hoy llora su ausencia.
Se recuerda que su liderazgo por la consecución y tenencia de la tierra lo llevó a movilizar a cientos
de agricultores organizados en federaciones de campesinos de la región Este, que salieron
en peregrinación al Palacio Nacional.
Apoyó a todos los gobiernos que repartían tierras a los campesinos en el Este.
Domingo Vilorio, con la piel curtida por el sol de Las Palmillas, decidió que la justicia no vendría en papeles timbrados, sino en la acción.
Convencido de que aquellos terrenos —usufructuados por los herederos de Chico Nova— pertenecían al Estado, y por ende al pueblo, dio el paso que cambiaría la geografía de Hato Mayor del Rey.
No fue una «invasión» ordinaria; fue el parto de un barrio.
Donde antes había cercas de alambre, Vilorio plantó estacas de dignidad.
Aquel lugar, apodado inicialmente «Los Solares», se transformó en Villa Vilorio.
Hoy, 23 años después, el asfalto que cubre algunas de sus calles es el testimonio mudo de una victoria que comenzó con pies descalzos y machete al cinto.
Fue llamado en ocasiones como el peregrino de la tierra negra
Pero la visión de Domingo no se detenía en las fronteras de su municipio.
Su liderazgo, forjado en la Federación de Campesinos sin Tierras del Este, lo convirtió en una figura «caliente», un hombre de esos que los despachos gubernamentales miraban con recelo y los desposeídos con fe.
Se le recuerda encabezando columnas de hombres y mujeres, rostros curtidos por la zafra y el conuco, caminando bajo el sol inclemente en peregrinación hacia el Palacio Nacional.
Desde Valiente en Santo Domingo Este, pasando por los pastizales de El Seibo, hasta su amada Hato Mayor, el nombre de Vilorio era sinónimo de la lucha por la tenencia de la tierra.
«Podrá haber cometido errores», murmuran hoy en los velorios de esquina, «pero su lucha por los pobres de solemnidad borra cualquier mancha».
En un mundo de grises, Domingo eligió el verde del campo y el negro de la tierra fértil.
El eco del adiós
La clase política, a menudo en la otra acera del conflicto, no ha podido ignorar el peso de su partida.
El senador Cristóbal Castillo lo resumió en palabras que hoy resuenan como un epitafio de honor: “Un hombre valiente, luchador incansable y pilar fundamental… su legado vivirá por siempre”.
Domingo Vilorio se ha marchado, pero deja tras de sí algo más que un recuerdo: deja una comunidad viva.
Cada vez que un niño de Villa Vilorio abre una llave de agua o camina por una calle asfaltada, está pisando el fruto de la terquedad de un hombre que creyó que la tierra no debe ser de quien la hereda por apellido, sino de quien la necesita para vivir con dignidad.
En el Este dominicano, donde la tierra a veces parece tener dueños invisibles, la sombra de Vilorio se queda vigilante, recordándoles a todos que la lucha por un pedazo de patria nunca es en vano.
«Hoy ha fallecido mi primo Domingo Vilorio Benítez (El Toro), dejando a la familia Vilorio un mar de llanto y tristeza», escribió en su cuenta de facebook, el exdiputado Santiago Vilorio Lizardo.
Su velatorio se está llevando a cabo donde su hermana Ana Vilorio Benítez, en Villa Navarro, y el sepelio se hará en el Campo Santo de la localidad de El Rancho, en horas de la tarde de este miércoles 31 de diciembre
En Paz descanse Domingo Vilorio Benítez (El Toro).







