Por Manuel Antonio Vega
Este miércoles en Hato Mayor del Rey todo transcurría en completa calma, pero en el Colegio Nuestra Señora del Carmen de repente se tornó agitada la cosa al desmayarse una profesora mientras participaba en una actividad escolar.
Se trataba de la técnica del Distrito Educativo 04-05, Bélgica Santana González.
Como técnica distrital de Lengua Española, su vida eran las palabras, pero hoy, el destino decidió imponer un silencio abrupto.
Nos cuentan que todo transcurría con la normalidad de una jornada escolar, pero Bélgica participaba activamente en una actividad con los estudiantes cuando, de repente, el hilo de la jornada se cortó.
Un desmayo repentino transformó la algarabía estudiantil en una tensa calma.
Entre la urgencia y el asombro, fue trasladada al Centro Médico Zorrilla Cruz, donde los pasillos blancos se llenaron de oraciones mudas.
Poco después, la noticia que nadie quería escuchar se propagó con la velocidad de un incendio: el corazón de la maestra, ese que tanto entregó a las letras y a la enseñanza dominicana, se había detenido.
Los médicos de manera preliminar hablan de un posible infarto o accidente cardiovascular que apagó su voz de forma definitiva.
La noticia no tardó en cruzar las calles de Hato Mayor, pues personalidades del ámbito educativo, figuras políticas y, sobre todo, sus compañeros del magisterio, se agolparon en el centro médico.
En los rostros de quienes llegaban se leía la misma incredulidad: se ha ido una de las nuestras.
Bélgica no era solo una técnica; era el puente entre la gramática y el corazón de cientos de maestros que veían en ella una guía.
Su partida deja un vacío en el Distrito Educativo y una sombra de tristeza en los pizarrones de la provincia.
El último adiós
El cuerpo de la querida maestra será trasladado a la Funeraria San Miguel, en la avenida Independencia.
Allí, entre flores y recuerdos, la comunidad educativa de Hato Mayor se prepara para despedir a una mujer que dedicó su vida a que otros aprendieran a escribir la suya.
«La educación es el vestido de gala para asistir a la fiesta de la vida», dicen algunos; hoy, Bélgica Santana ha asistido a su última cita, dejando un legado de letras impreso en cada docente que formó.







