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La Policía elimina a «Papucho»

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Por Manuel Antonio Vega

SAN PEDRO DE MACORÍS – El silencio habitual del Batey La Siria, en el municipio de Quisqueya, se rompió la noche del 23 de abril de 2026 bajo el estrépito de los proyectiles.

Lo que la Policía Nacional define como un «enfrentamiento necesario», la familia de Angel Rafael Grullón Santana, conocido en el mundo delictivo como «Papucho», lo califica como una tragedia evitable y un acto de crueldad.

​A sus 27 años, Grullón Santana encontró el final de su camino en un charco de sangre, dejando tras de sí un rastro de delitos, una familia destrozada y una comunidad sumida en la incertidumbre.

​Eran pasadas las horas de la noche cuando unidades de la Dirección de Investigaciones Criminales (DICRIM) irrumpieron en el sector.

Según el informe oficial, los agentes buscaban dar cumplimiento a órdenes de arresto pendientes contra «Papucho».

Sin embargo, la operación no fue quirúrgica: el caos se apoderó de la escena.

​En medio de la persecución y el fuego cruzado, el agente Héctor Alexander Guillén, de apenas 22 años, resultó herido.

No por una bala, sino por la precariedad del momento: cayó de la parte trasera de una camioneta de la institución en pleno movimiento.

Actualmente, el uniformado se recupera en un centro de salud local, siendo el daño colateral de una noche de adrenalina y pólvora.

​Una «Ejecución» ante Ojos Inocentes

​La versión policial choca frontalmente con el desgarrador testimonio de los allegados al occiso.

Entre lágrimas y gritos de impotencia, los familiares denuncian que no hubo tal enfrentamiento.

​»Lo mataron a sangre fría. No les importó que estuviera su abuela delante, ni que sus sobrinos pequeños estuvieran mirando todo.
Fue una ejecución», afirmaron voces cercanas a la familia.

​Este testimonio pone sobre la mesa, una vez más, el debate sobre los métodos del DICRIM y la línea delgada entre la neutralización de un objetivo y el exceso de fuerza.

​El Peso de la Sangre: Un Historial Marcado

​»Papucho» no era un desconocido para las autoridades. Su nombre estaba vinculado a un homicidio ocurrido meses atrás en Mano Guayabo, un caso que lo mantenía en la mira de la justicia. Pero el estigma parecía venir de familia:
​Vínculo Familiar: Era primo de Ramfis Theophile, alias «El Señor de los Cielos», un reconocido antisocial que también cayó abatido por la policía en el año 2024.

​Perfil: Se le consideraba una pieza clave en diversas actividades ilícitas de la zona, lo que lo convertía en un «objetivo de alta prioridad».
​La Ironía más Amarga: Un Nacimiento y una Muerte
​Quizás el dato más impactante y humano de esta crónica es la coincidencia temporal.

Mientras «Papucho» exhalaba su último suspiro bajo las balas, en otro lugar se celebraba la vida: ese mismo jueves había nacido su primer hijo.

​La celebración por la llegada del primogénito se transformó, en cuestión de horas, en los preparativos de un velorio.

La ironía del destino dictó que el niño nunca conocerá a su padre, y que «Papucho» cerrara sus ojos el mismo día que su sangre continuaba en una nueva generación.

​Quisqueya en Alerta
​El suceso ha dejado una estela de indignación en Quisqueya.

Mientras unos ven en la muerte de Grullón Santana un respiro ante la delincuencia, otros ven un síntoma de una policía que dispara primero y pregunta después.

La comunidad ahora exige:
​Transparencia en la investigación del operativo.

​Justicia por la presunta presencia de menores en la escena del crimen.

​Seguridad real que no dependa únicamente de intercambios de disparos.

​El cuerpo de «Papucho» ya no está, pero las preguntas que dejó su muerte apenas comienzan a resonar en San Pedro de Macorís

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