I. El Génesis: La «fórmula mágica» de Sabana Grande de Boyá
Hubo un tiempo en que Sabana Grande de Boyá no figuraba en los mapas financieros del mundo, hasta que apareció Wilkin García Peguero. Autodenominado un «genio» de las finanzas y respaldado por una empresa de fachada llamada Inversiones 3.14, «Mantequilla» alteró la tranquilidad del municipio prometiendo lo imposible: multiplicar el dinero de los ciudadanos con un supuesto algoritmo secreto que superaba a cualquier banco tradicional.
Las filas eran kilométricas. La gente vendía sus vehículos, hipotecaba sus casas y le entregaba sus ahorros de toda la vida con la esperanza de alcanzar la riqueza exprés. La euforia colectiva, sin embargo, chocó de frente con la realidad de un esquema piramidal clásico. El colapso fue inevitable, dejando tras de sí un tendal de promesas rotas, deudas millonarias y una condena judicial por abuso de confianza y estafa que lo llevó tras las rejas.
II. El respiro de la libertad condicional
Tras cumplir parte de su condena en el Centro de Corrección y Rehabilitación de Najayo Hombres, la justicia dominicana le otorgó la libertad condicional bajo estrictas medidas de coerción, que incluían presentación periódica e impedimento de salida del país.
«Mantequilla» volvió a pisar las calles. Lejos del ruido mediático de sus días de gloria, intentaba mantener un perfil bajo mientras sus acreedores seguían exigiendo el retorno de sus fondos. Pero la tranquilidad le duró poco. Los hilos de la justicia y nuevas investigaciones en curso volvieron a tensarse sobre él, transformando su recién recuperada libertad en un laberinto sin salida aparente.
III. El nuevo capítulo: La orden de captura
Hoy, el panorama ha cambiado drásticamente. Wilkin García Peguero ya no es el vecino célebre que reparte billetes en la capota de una yipeta; es, otra vez, un prófugo de la justicia. La Policía Nacional ha confirmado que despliega intensas labores de inteligencia para localizarlo, tras emitirse una nueva orden de búsqueda y captura relacionada con un hecho que las autoridades manejan bajo estricta investigación.
El vocero de la institución, el coronel Diego Pesqueira, reveló los detalles de este juego del gato y el ratón que se desarrolla tras bambalinas. La orden no es de hoy; fue emitida hace varios días, y desde entonces la policía ha mantenido canales de comunicación indirectos con el imputado a través de mediadores comunitarios y legales.
“Yo hablé directamente con él. Me dijo que se iba a entregar, pero ya son cosas que dependen directamente de él, de su equipo de abogados y demás”, afirmó Pesqueira.
IV. La espera y el asedio
A pesar de las promesas de entrega voluntaria hechas por el propio «Mantequilla» en esa conversación telefónica, la palabra empeñada parece haberse diluido en el tiempo. El reloj corre y la entrega no se materializa, quedando supeditada a las estrategias y deliberaciones de su cuerpo de defensa legal.
Mientras el equipo de abogados de García Peguero evalúa el próximo paso, la Policía Nacional no se fía de las promesas. El coronel Pesqueira fue enfático al asegurar que los organismos de inteligencia no han detenido su marcha:
- Esfuerzos continuos: Se mantienen los operativos de localización en puntos clave.
- Meta clara: Ponerlo a disposición de los tribunales para que responda por los nuevos cargos en su contra.
- Posición oficial: «Nosotros, mientras, seguimos trabajando sin descanso en busca de su ubicación y captura», sentenció el vocero.
El hombre que una vez presumió de tener la fórmula para burlar las leyes de la economía se encuentra ahora intentando burlar las leyes del Estado. La crónica de «Mantequilla» suma así un nuevo y tenso capítulo, donde la incertidumbre y el asedio policial marcan los días del antiguo «mago de las finanzas».






