Los ladrones le tumban el pulso a la Policía de Hato Mayor
Por Manuel Antonio Vega
Hato Mayor del Rey — La reactivación de las bandas de cuatreros en el distrito municipal de Mata Palacio, específicamente en sus bateyes y secciones, ha encendido las alarmas de los pequeños criadores. El robo de ganado menor no solo representa una pérdida material; es el desmantelamiento del único sustento económico de familias vulnerables que dependen de la crianza de chivos, ovejas y vacas para sobrevivir.
A continuación, se detalla la cronología de cómo el abigeato ha venido golpeando de manera sistemática a las comunidades de esta zona de Hato Mayor.
Cronología del Delito: El Historial de Impunidad
Periodo 2024 – 2025: El «Modus Operandi» del Descuartizamiento
Durante los últimos dos años, las denuncias en Mata Palacio y la sección Don López (que incluye a bateyes como Las Pajas y Altagracia) compartían un patrón sangriento, pues los cuatreros penetraban en los corrales durante la madrugada, amordazaban o mataban a los perros guardianes y descuartizaban a las reses y vacas en el mismo lugar, dejando solo las vísceras y llevándose los cortes de carne selectos en sacos.
El Impacto: Decenas de pequeños ganaderos reportaron pérdidas de vacas lecheras, que representaban el sustento diario de sus familias.
La falta de patrullaje nocturno facilitó el auge de estas operaciones ilegales.
Primer Trimestre de 2026: Alerta en el sector de ganado menor
A inicios de año, el foco de los delincuentes se desplazó notablemente hacia los ovinos y caprinos (chivos y ovejas). La facilidad para transportar estos animales y el alto valor de su carne en el mercado negro convirtieron a los pequeños criadores en el blanco perfecto.
Además, coincidió con la entrega de subsidios y animales por parte de programas gubernamentales para fomentar el desarrollo rural.
Lunes, 8 de junio de 2026: El gran golpe en batey Las Pajas
La noche del pasado lunes marcó uno de los hurtos más masivos registrados en la sección Don López en lo que va de año.
Cambiando la estrategia habitual, los delincuentes no sacrificaron a los animales en el terreno.
Aprovechando la oscuridad de la noche, una banda de cuatreros sustrajo un total de 40 chivos y una oveja, llevándoselos completamente vivos.
La Logística: Moradores del batey reportaron haber escuchado el ruido de un vehículo a altas horas de la noche. Se presume que los animales fueron apiñados y transportados rápidamente en una camioneta con rumbo desconocido.
Rostros de la impotencia en los afectados
El inventario de lo robado la noche del 8 de junio refleja el impacto directo en la economía familiar de Batey Las Pajas: «Esa oveja me la dio el Gobierno para que la criara y la pusiera a producir. Yo estaba muy contenta con ella… pero esos desgraciados me la robaron junto con cuatro chivos», lamentó entre lágrimas Rosa Yambatis, quien aseguró que desde que descubrió el robo no ha podido ni pasar bocado.
El Clamor a las autoridades
El factor común en la cronología de hurtos de Mata Palacio es la percepción de desprotección. Los residentes de Batey Las Pajas y zonas aledañas han manifestado que los destacamentos policiales locales carecen de la logística y el personal necesario para patrullar los caminos vecinales y las zonas cañeras de difícil acceso.
Ante este último y masivo golpe, la comunidad de Don López y Mata Palacio hace un llamado de urgencia a la Policía Nacional en Hato Mayor.
Exigen el traslado inmediato de un contingente de investigación que realice un levantamiento exhaustivo, identifique la ruta de la camioneta utilizada y capture a los responsables antes de que la crianza de ganado menor desaparezca por completo de los bateyes.






