Por Manuel Antonio Vega
El proverbio bíblico que advierte «en las muchas palabras no falta pecado» (Proverbios 10:19) ha servido históricamente como norma de prudencia para jefes de Estado y diplomáticos.
La premisa es simple: a mayor exposición verbal, mayor es el riesgo de incurrir en contradicciones, revelar datos sensibles antes de tiempo o verse obligado a emitir aclaraciones públicas que erosionan la credibilidad institucional.
La transición de «La Semanal» a «LA Agenda Semanal» por parte del Poder Ejecutivo reabre el debate sobre la efectividad de la comunicación presidencial continua.
Aunque el Gobierno presenta esta dinámica como un ejercicio de transparencia para mostrar el seguimiento ejecutivo de prioridades nacionales como la educación, la economía o la seguridad, la estrategia conlleva riesgos políticos severos.
El formato de reunión ejecutiva transmitida en vivo expone al mandatario a un escrutinio mediático en tiempo real sobre temas críticos.
En el sector educativo, por ejemplo, la ciudadanía no busca ver una mesa de trabajo en streaming, sino respuestas concretas a la falta de aulas, los compromisos con suplidores y el estado real de los planteles escolares ante el inicio del año escolar.
Gobernar en directo exige una línea muy delgada entre la rendición de cuentas y la sobreexposición.
Cuando el espacio semanal obliga a rectificar enunciados en días posteriores, la herramienta de comunicación pública deja de transmitir control para reflejar improvisación.
La prudencia política sugiere que, en la gestión pública, la efectividad del mensaje no depende de la frecuencia con la que se habla, sino de la solidez de los resultados que se presentan.
En la educación
En este sector, único que tiene un 4% de asignación del Presupuesto de Ley Gasto Oublico, hace falta todo: Aulas, maestros, personal administrativo, conserje, que se acondicionen los centros existentes, que lucen abandonados, carente de pinturas, agua, energía eléctrica, redes de internet con Wifi, para que los alumnos y maestros completen sus tareas.
El año escolar inicia con déficit de aulas y maestros, con escuelas sin condiciones, problemas que se espera sean plantado en Agenda Semanal tanto por el presidente Luis Abinader como el ministro, Luis Miguel De Camps.







