El último conflicto en Villa Vilorio de Hato Mayor

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Un conflicto por una manguera de agua llevó a un hombre cortarle el otro brazo a «El Ñoco», quien en otro conflicto armado había perdido su otra extremidad superior

Por Manuel Antonio Vega

Este domingo 39 de agosto amaneció con tensión en el barrio Villa Vilorio, al norte del católico de Hato Mayor. Apenas eran las ocho de la mañana cuando una discusión cotidiana alteró la calma del sector. El motivo del desacuerdo parecía simple: una manguera de agua.

Sin embargo, en la vida de Juan Manuel Peguero Piña, los problemas nunca eran sencillos.

A sus 43 años, Juan Manuel era un hombre conocido por todos en la zona bajo el apodo de «El Lloco». Quienes vivían cerca sabían que arrastraba un historial difícil y un constante conflicto con la ley.

Hacía apenas unos meses que había salido de cumplir una medida de coerción tras ser acusado de entrar a robar en una vivienda.

Además, la vida ya le había cobrado facturas físicas: a Juan Manuel le faltaba un brazo, que perdió en un pleito anterior.

La disputa por el agua escaló rápidamente. En medio de los gritos, Juan Manuel buscó un machete para defender su postura.

Pero su rival, cuya identidad todavía nadie ha podido establecer, fue más rápido y más fuerte. Logró desarmarlo en plena calle.

Con el mismo machete, el atacante arremetió contra Juan Manuel y le amputó el brazo derecho, el único que le quedaba.

Al perder su único apoyo, el hombre cayó al suelo de golpe.

Herido de gravedad y casi desarmado por los cortes, no pudo volver a ponerse en pie.

Mientras el agresor aprovechaba la confusión para escapar del lugar y emprender la huida, los vecinos intentaron auxiliar a la víctima.

Juan Manuel fue trasladado de urgencia al Hospital Dr. Leopoldo Martínez.

Sin embargo, la gravedad de las heridas no le dio tregua. Expiró en la misma sala de emergencias antes de que los médicos pudieran estabilizarlo.

Hoy, el cuerpo de «El Ñoco» descansa en la morgue del hospital provincial a la espera de ser reclamado por sus familiares, sumando un capítulo trágico más a la lista de hechos violentos que sacuden a Hato Mayor.
Así terminó la conflictiva y errante vida del Loco en Villa Vilorio.

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