Columna: Mi Opinión
Autor: Héctor Camilo Polanco Peguero (Chipa)
Cuba es la isla mayor de las Antillas y la que, por consecuencias, ha mostrado y ha demostrado su mayor capacidad de heroísmo, de lucha, de desarrollo científico y educativo; además, su gran solidaridad con América Latina y el mundo en cuanto a la medicina, el servicio de médicos y la educación —para solo poner algunos ejemplos.
A Cuba se le ha querido poner los tentáculos, las máscaras, los brazos largos y peludos y la cara atroz de terrorista.
Nada más nefasto y cruel. Pues Cuba es todo lo contrario: esa gran nación, a pesar de los tormentos e injusticias a los que ha sido sometida, tiene la dignidad de, año tras año, poseer, entregar y dar servicios y solidaridad intachables a la humanidad en las ciencias médicas, en tecnología agrícola y agropecuaria, y en la educación de su pueblo, con todo abierto al mundo y hasta para sus enemigos.
Cuba no es una amenaza para nadie en el mundo actual.
Con justa razón se puede decir que Cuba sería una amenaza de desarrollo y progreso si no tuviera un bloqueo que le encarece todo, que le impide vender y comprar como lo establece el Derecho Comercial vigente, amparado en la Organización Mundial del Comercio.
Cuba no representa amenaza de agresión ni ofensiva bélica o comercial contra nadie.
Nuestros hermanos cubanos han trabajado por su pueblo y su gente.
Desde mi punto de vista, soy de los que piensan que si Cuba no es hoy una potencia en la producción agrícola, agropecuaria e industrial, es por el bloqueo.
Y haciendo honor a sus principios, lo mismo cabe afirmar: si no fuera por el bloqueo, Cuba sería hoy una potencia científica en América Latina y en el mundo.
En este sentido, y desde una perspectiva de respeto y solidaridad con los pueblos de América y del mundo, todos perdemos y sufrimos con el bloqueo a esa nación.
Para destacar el esfuerzo, la constancia y la dedicación que ha mantenido Cuba a pesar del bloqueo: a fuerza de inteligencia y trabajo, logró consolidar el proyecto de su Revolución en virtud de la perseverancia y la disciplina.
A través de un sacrificio sostenido, la tierra de Fidel Castro ha desarrollado numerosos proyectos, hechos y realidades en el ámbito de la educación, la experiencia y la ciencia.
Por necesidad y de modo inevitable, son referentes médicos en América y en el mundo.
Por lo tanto, con la frente en alto, Cuba ha afrontado los cambios institucionales, una magnífica labor educativa y una vasta, extensa e intensa labor científica, reconocida por la comunidad científica internacional.
Pese a las adversidades del bloqueo, veamos algunos detalles de esos grandes avances.
Desde 1961, Estados Unidos impuso un embargo comercial, finaneciero y económico cada vez más endurecido, hasta la asfixia.
En reconocimiento a su valía y esfuerzo, la comunidad mundial otorga los principales méritos a Cuba en los siguientes renglones médicos y científicos:
- Vacuna contra la Meningitis B (1986): primera del mundo efectiva contra el serogrupo B, reconocida por la OMS.
- Heberprot-P: único fármaco del mundo para tratar úlceras del pie diabético, con el que se reducen las amputaciones.
- Vacunas contra la COVID-19: Abdala y Soberana, desarrolladas íntegramente en Cuba; fueron los primeros países de América Latina en contar con vacunas propias, a pesar del bloqueo.
- Vaxira: vacuna terapéutica contra el cáncer de pulmón, de creación cubana, en uso en varios países; un avance sin precedentes.
- Interferón alfa: Cuba fue uno de los primeros países en producirlo de forma masiva.
- Vacuna contra la Hepatitis B: Cuba eliminó los casos en niños gracias a su aplicación desde el nacimiento.
- Gavac: vacuna contra las garrapatas en el ganado, hoy registrada en diez países y de uso por ganaderos de todo el mundo.
El sistema de salud pública y medicina de Cuba es uno de los más exitosos del mundo.
Es gratuito y universal, con indicadores comparables a los de naciones ricas: cuenta con una esperanza de vida de 79 años y una muy baja tasa de mortalidad infantil.
Cuba mantiene su solidaridad y postura inquebrantables con la humanidad mediante su programa de colaboración «Médicos por el Mundo». Ha contado con más de 600 000 cooperantes en 164 países: la mayor misión médica internacional del planeta.
Los cubanos también desarrollaron sus propios ventiladores pulmonares durante la pandemia, cuando no podían importarlos a causa del bloqueo.
El pueblo cubano ha entregado al mundo el Policosanol, fármaco de origen natural indicado para reducir el colesterol, comercializado en más de 30 países.
A pesar de los obstáculos y las penurias que ha sufrido y sigue sufriendo por causa del bloqueo, Cuba creó y mantiene el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), referencia mundial en enfermedades infecciosas.
Duele profundamente el daño que el bloqueo de Estados Unidos ocasiona a Cuba. Si, según dicen, todo esto es por amor al pueblo cubano, que dejen a Cuba vender y comprar libremente, que dejen desarrollar y materializar sus proyectos científicos. O más sencillo aún: que se respeten las decisiones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que en 33 ocasiones ha condenado el embargo económico a Cuba. Estados Unidos nunca ha hecho caso a la ONU. Con el bloqueo pierde Cuba, pierde América Latina y pierde el mundo.
Seríamos muy distintos sin ese infame bloqueo.







