Fallece niña cayó de juego mecánico en patronales de Hato Mayor

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El dueño de los juegos mecánicos de donde cayó na menor fue apresado y se le conocerá medida de coerción el próximo lunes.

Por Manuel Antonio Vega

HATO MAYOR.– Lo que debió ser una noche de risas, algodón de azúcar y el brillo propio de las fiestas patronales de Hato Mayor del Rey, se transformó en una pesadilla que hoy viste de luto a toda una comunidad de Hato Mayor.

Liranyi Reyes Puello, una niña de apenas 11 años, falleció en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Pediátrico Dr. Hugo Mendoza en Santo Domingo, tras luchar durante varios días por su vida.

Fue la víctima fatal de un fallo mecánico que nunca debió ocurrir.

Eran aproximadamente las 9:00 de la noche del pasado viernes, la calle Padre Meriño vibraba con la música y el bullicio de los asistentes. Liranyi, acompañada de su hermana de 13 años y una amiga, decidió subir a «La Estrellita», una atracción mecánica que prometía diversión desde las alturas.

Las tres compartían el mismo vagón, ajenas al peligro estructural que se escondía detrás del metal oxidado y las luces de colores.

A los pocos minutos de iniciar el viaje, el horror se apoderó de la feria. Uno de los soportes del vagón cedió y se desprendió violentamente.

El impacto visual y sonoro paralizó a los presentes: dos de las tres niñas salieron despedidas, cayendo al pavimento desde varios metros de altura.

Los gritos de alegría colectiva se convirtieron de inmediato en alaridos de auxilio.

Las dos hermanas sufrieron fracturas y múltiples traumas al impactar contra el suelo y cercas de hierro.

Sin embargo, Liranyi recibió la peor parte del golpe. Su diagnóstico inicial ya era desgarrador: un severo trauma craneal que obligó a los médicos a someterla a varias intervenciones quirúrgicas de emergencia.

A pesar del esfuerzo incansable del personal médico en la capital, el cuerpo de la menor no resistió más y expiró en cuidados intensivos.

Un pueblo consternado y bajo investigación

La noticia de su fallecimiento ha dejado una profunda estela de dolor y consternación en Hato Mayor. Desde el momento del accidente, los vecinos se mantenían en cadena de oración, aferrados a la esperanza de un milagro que finalmente no llegó.

Tras el suceso, la indignación colectiva no tardó en estallar.

Numerosos ciudadanos han alzado la voz para denunciar el evidente deterioro y las presuntas malas condiciones en las que operaban estos aparatos mecánicos, señalando una falta de supervisión que costó una vida inocente.

Como medida inmediata, las autoridades clausuraron el parque de atracciones.

En el plano judicial, el Ministerio Público y la Policía Nacional avanzan en las investigaciones para establecer responsabilidades concretas.

Hasta el momento, el propietario de los juegos mecánicos permanece bajo arresto, mientras que tres de los operadores fueron puestos en libertad, aunque siguen formalmente vinculados al proceso investigativo.

Hato Mayor despide hoy a Liranyi en medio del llanto, el silencio y una exigencia unánime de justicia para que la diversión de un pueblo nunca vuelva a cobrarse el futuro de un niño.

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