Por Manuel Antonio Vega
HATO MAYOR DEL REY.– La música se apagó y las luces multicolores de la feria dejaron de brillar. Lo que debía ser un fin de semana de júbilo y tradición para esta provincia se transformó en un silencioso duelo colectivo.
La Alcaldía de Hato Mayor del Rey y el Comité Organizador de las Fiestas Patronales 2026 tomaron la drástica pero inevitable decisión de suspender todas las actividades programadas para este sábado 26 y domingo 27 de septiembre.
El motivo arranca las lágrimas de la comunidad: la muerte de Liranyi Reyes Puello, una niña de apenas 11 años, que no sobrevivió a las graves heridas sufridas tras caer del juego mecánico conocido popularmente como «La Estrella».
El accidente, que comenzó como una tarde de risas y adrenalina, terminó en una pesadilla.
Liranyi luchó por su vida durante horas en el Hospital Pediátrico Dr. Hugo Mendoza, en Santo Domingo, a donde fue trasladada de urgencia, pero en la mañana de este sábado su corazón dejó de latir, desatando una ola de indignación y tristeza que arropó de inmediato a toda la provincia.
A través de un comunicado oficial, las autoridades locales manifestaron su profundo pesar.
«Esta decisión se toma en solidaridad y profundo respeto hacia la familia de la niña Liranyi Reyes Puello», dictaba el documento emitido por la Alcaldía, el cual también exhortó a los munícipes a unirse en una cadena de oración para pedir por el eterno descanso de la menor y el consuelo de sus devastados padres.
El ambiente festivo fue sustituido por el luto de un pueblo que hoy abraza a una familia destrozada.
El luto no detiene la exigencia de respuestas. La tragedia ha puesto bajo la lupa la seguridad de los parques de diversiones ambulantes que operan en el país.
El Ministerio Público ya tomó cartas en el asunto y anunció que en las próximas horas se le conocerá medida de coerción al propietario de la estructura mecánica.
Según los informes preliminares, el aparato colapsó en plena acción mientras operaba con decenas de menores a bordo, un fallo técnico catastrófico que transformó la diversión en una trampa mortal y que ahora abre un debate urgente sobre la fiscalización y los permisos de estos juegos mecánicos en la República Dominicana.







