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Boby Jiménez: El Guardián del tiempo y la Historia en Hato Mayor del Rey

Fecha:

​Por: Manuel Antonio Vega

​El 4 de mayo de 1944, Hato Mayor del Rey no sabía que recibía a quien sería el arquitecto de sus recuerdos.

Manuel Antonio Sosa Jiménez, a quien el pueblo bautizaría con el afecto de «Boby», no fue un niño común, pues mientras otros jugaban en las polvorientas calles del pueblo, él ya rastreaba las huellas del pasado, obsesionado con el «génesis» de las cosas, buscando el porqué de cada piedra y cada apellido en la geografía de su amada región Este.

​FUE un verdadero Renacentista en el Este, ya que Boby era un hombre de una curiosidad voraz.

Aunque la ingeniería civil en la UASD parecía ser su destino técnico, el llamado de la historia fue un grito que no pudo ignorar, pues en 1985, colgó los planos y los niveles para empuñar la pluma y la lupa.

Pero no era solo un historiador de archivos fríos; era un artista total; su sensibilidad goteaba en cada faceta.

​El Poeta: Poseedor de una fineza inigualable que le valió el primer lugar en el concurso de cuento y poesía de 1971; el comunicador: Su voz y sus ideas resonaron en las páginas de Listín Diario, El Caribe, El Nacional, El.Siglo y, por supuesto, en el latido local de El Informador Hatero.

​El Artista: Pintor y novelista que veía en el lienzo y en la página en blanco la oportunidad de inmortalizar la esencia de su región.

​En su hogar, el orden lo ponía el amor. Junto a su esposa Felicita de la Cruz, Boby construyó una historia viva a través de sus siete hijos, quienes fueron testigos de un hombre que vivía entre libros y el anhelo de ver a su pueblo florecer.

​El Sueño de la Casa de la Cultura, fue
​algo que lo definía , pues la lucha de Boby, era su visión por una Casa de la Cultura.

Él no la veía como un edificio de cemento, sino como un estandarte de dignidad. «Un pueblo sin cultura es un pueblo sin destino», parecía decir su incansable cabildeo.

Imaginaba un espacio donde los jóvenes hatomayorenses pudieran pintar, escribir y debatir, elevando el índice cultural de la provincia hasta las nubes.

​Una Tragedia que no Pudo Apagar el Fuego

​La envidia y las «tenebrosas mentalidades» —aquellas que temen a la luz del conocimiento— se ensañaron contra él.

El primero de octubre de 1991, la infamia se vistió de sombra en la comunidad de El Cercadito.

Boby fue asesinado de forma vil y cobarde; su cuerpo fue lanzado a un riachuelo en Arroyo La Puerta, como si el agua pudiera borrar su legado.

​Pero los asesinos cometieron un error de cálculo: no se puede matar una idea.

​Aunque Boby no llegó a ver su obra maestra impresa, el destino se encargó de hacerle justicia.

En marzo de 1993, casi dos años después de su partida, vio la luz «Hato Mayor del Rey».

Con 632 páginas de pura historia, es el compendio provincial más voluminoso y profundo de la República Dominicana.

Es, en esencia, la biblia de la identidad hatomayorense.

​Un Legado Inextinguible

​Hoy, Hato Mayor cuenta con una Ciudad Universitaria, un fruto de esa semilla de progreso que él ayudó a plantar. Sin embargo, la Casa de la Cultura sigue siendo una deuda pendiente.

​»Boby es de esos personajes que escasean; es como el agua y la sangre: necesario para sobrevivir.

Nadie en estos tiempos ha logrado superar su rigor investigativo ni su entrega desinteresada.»
​Si algún día el Estado decide saldar la deuda histórica con este municipio y levantar finalmente la Casa de la Cultura, no hay otro nombre posible para bautizar sus paredes: Manuel Antonio «Boby» Sosa Jiménez.

Porque él no solo escribió la historia de Hato Mayor; él se convirtió en parte de ella para siempre.

El historiador
Manuel Antonio Sosa Jiménez
nació el cuatro de mayo de 1944, y desde mury corta edad empezó a dar
señales de lo que sería en el futuro.

Por su profuso acervo intelectual, el
Comité Cultural de Hato Mayor del Rey
le hizo un especial reconocimiento por
haher ganado el primer lugar del con-
curso de cuentos y poesías, el 26 de febrero de 1971,bajo la presidencia de César
Caceres Castillo.

Boby Jimenee
en 1985 abandonó la carrera de ingeniería civil en la UASD, para
dedicarle todo el tiempo posible a la investigación histórica del Este del
pais,y de manera muy especial a la de su pucblo natal,
Hato Mayor del Rey.

E1 2 de marzo de 1978 contrajo nupcia con Felicita de la Cruz.

Boby o MAS Jiménez, como gustaba le llamaran procreó siete hijos: Sagrario Ercilia, Max Vicente, Victor
Manuel, Anatalia, Santos Manuel, Johanna y Manuela Sosa.

Además de su vocación de fino historiador, Boby realizó varios cursos relacionados con las actividades artisticas con el fin de ampliar la
cobertura de su naturaleza vocacional.

Además era locutor, pintor, novelista, biógrafo, y un poeta de una fineza inigualable.

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