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Tragedia en la madrugada de Punta Cana, muere coronel al caer de esificio

Fecha:

​Por Manuel Antonio Vega

​La madrugada en Punta Cana suele tener el rumor pacífico de las olas y el viento que acaricia los cocoteros, pero este lunes el silencio de la penumbra se quebró con el seco y definitivo golpe de la fatalidad.

En el residencial West Villa Village, donde el lujo y el descanso parecen blindados contra el dolor, la muerte reclamó su espacio en una fracción de segundo.
​Juan Salvador Toribio Mejía, un teniente coronel del Ejército Dominicano de apenas 45 años —con una vida entera de disciplina, rangos y uniformes a cuestas—, encontró su último destino al vacío, cayendo desde el cuarto nivel del edificio Botánica.

​La escena previa a la tragedia se dibuja entre la cotidianidad hogareña y el misterio de lo imprevisto. Dentro del apartamento, el tiempo transcurría de espaldas.

Su exesposa se encontraba en la sala, ajena al abismo que se gestaba a solo unos metros.

Mientras tanto, los ojos de su hija guardaron la última imagen viva del oficial: el coronel estaba en el balcón, apoyado en la baranda de cristal.

​Dicen que el peso del cuerpo buscó el impulso de levantarse, pero la estructura cedió.

El cristal, que debía ser contención, se convirtió en una trampa transparente.

Hubo un crujido sordo, una pérdida instantánea de equilibrio y el cuerpo del militar se precipitó en caída libre hacia la fría oscuridad de la noche veronense.

​El silencio y la búsqueda

​El veredicto del médico legista fue tan técnico como desgarrador: shock hemorrágico por trauma craneoencefálico severo. La caída al vacío no dio tregua a la vida.

Al lugar, iluminado por las luces intermitentes y azuladas de las patrullas, no tardaron en llegar los peritos del DICRIM, la Policía Científica y el Ministerio Público, transformando el pacífico residencial en un frío escenario de investigación forense.

​Sin embargo, entre los escombros del cristal y el dolor de los testimonios, un elemento introduce un matiz enigmático en el relato: el arma de reglamento del teniente coronel.

Tras una minuciosa búsqueda en el apartamento, la pistola reglamentaria del oficial no fue localizada en el lugar.

​¿Dónde quedó el arma de quien juró defender la patria?
Esa es la pregunta que ahora flota en el aire de la provincia La Altagracia, mientras las autoridades intentan reconstruir pieza por pieza los minutos previos al fatal desenlace.

Por ahora, las luces del edificio Botánica se apagan con el peso de una ausencia militar, dejando una crónica teñida de misterio, fragilidad y un luto inesperado en el corazón del principal polo turístico del país.

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