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El Caso Llenas Aybar: Cuando el derecho termina y el juicio Eterno Empieza

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Por Manuel Antonio Vega

​La salida de Mario José Redondo Llenas de la cárcel de Najayo, tras cumplir 30 años de condena, marca un hito jurídico, pero abre una herida social que nunca terminó de cicatrizar.

El 3 de mayo de 1996 no solo murió un niño de 12 años; murió la sensación de seguridad de una sociedad que descubrió que el mal puede vestir de primo hermano y hablar con voz de confianza.

​1. La Insuficiencia de la Justicia Humana
​El derecho penal es frío: se basa en números y plazos.

Redondo Llenas cumplió la pena máxima permitida en su momento en la República Dominicana.

Desde el punto de vista del Código Penal, él ha «pagado».

Sin embargo, para la familia Llenas Aybar y para la memoria colectiva, existe una asimetría insalvable.

​La condena: 30 años de privación de libertad.

Una vida entera, el crecimiento de José Rafael y el vacío perpetuo de sus padres.

​2. El enigma del «666» y los cabos sueltos

​Lo más perturbador del artículo es la mención de la familia Palma de la Calzada.

El hecho de que la justicia dominicana, bajo la sombra de la inmunidad diplomática y decisiones políticas de la era de Balaguer, permitiera la salida de los presuntos autores intelectuales, deja este caso como un «juicio inconcluso».

​Si, como afirma la defensa, hubo un trasfondo de ritos satánicos o narcotráfico orquestado por terceros, la salida de Redondo Llenas de prisión ocurre sin que la verdad completa haya salido a la luz.

La justicia humana fue, en este sentido, incompleta.

​3. La «Reparación del Daño» vs. La realidad
Psicológica

​Redondo Llenas sale a los 49 años hablando de «arrepentimiento» y «vocación de servicio». Aquí entra el conflicto moral:
​¿Es posible la redención?

Los peritajes psicológicos originales hablaban de un perfil antisocial y falta de empatía.

​El perdón: Es un acto íntimo de las víctimas. La sociedad, por su parte, observa con escepticismo si un hombre que apuñaló 34 veces a su propia sangre puede realmente «reparar» algo.

​4. La Justicia Divina: El Tribunal del Absoluto

Ahora falta la Justicia Divina. Para quienes creen en un orden trascendental, el cumplimiento de la condena estatal es apenas un trámite administrativo.

​La justicia de los hombres juzga los actos.
​La justicia divina juzga la intención y el alma.

​El «666» que quedó grabado en los registros del caso parece una marca indeleble.

Si bien el Estado dominicano le abre las puertas de la cárcel, la pregunta que queda en el aire es si podrá alguna vez escapar de la mirada de ese niño de 12 años que confió en él aquel 3 de mayo.

​La libertad física que hoy recupera Redondo Llenas es el resultado de un sistema democrático que respeta los plazos legales.

Pero la paz espiritual y el juicio de la historia son tribunales que no conocen de libertad condicional ni de finales de condena.

El caso Llenas Aybar sigue siendo, y será siempre, el espejo de lo más oscuro de la condición humana.

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