Por Manuel Antonio Vega
SANTO DOMINGO.- Este martes fue el día en que El Chino venció el silencio y tocó la campana para sobrevivir al cáncer de próstata.
En las instalaciones de RADONIC (Centro Oncológico de Radioterapia), bajo el lema inspirador «Hoy suena la campana… porque vencí», el aire se impregnó de una profunda emoción colectiva.
No era un día cualquiera; era el momento consagrado de la victoria para Felipe Almonte Grullón, cariñosamente conocido en su entorno en Hato Mayor como «El Chino», quien tras una valiente y férrea batalla contra el cáncer de próstata, completó su ciclo de radioterapias.
Sosteniendo un cartel que rezaba «¡Gracias a Dios… hoy fue mi última radioterapia!», y con la convicción reflejada en su mirada, El Chino tomó la palabra ante familiares, pacientes y personal médico.
Con la humildad y la franqueza de quien ha tocado las puertas de la prueba más dura, compartió un mensaje de aliento y solidaridad para aquellos que transitan por el mismo camino: “De lo que me ocurrió a mí… y lo tenga alguien, o alguien que esté maloso, no que esté mejor, sino que se salven”.
Sus palabras resonaron como un bálsamo de fe dentro de un espacio que, más allá de ser un centro médico, él mismo describió con gratitud como un verdadero hogar, destacando la calidez y el profesionalismo humano del personal que lo acompañó durante todo el proceso, con más de 40 radioterapias.
El momento culminante llegó cuando, con una sonrisa que iluminaba el recinto y la fuerza renovada de un sobreviviente, empuñó el badajo para hacer sonar con fuerza la campana.
Cada campanada, tal como reza en la pared del centro, “un testimonio de vida”, retumbó como un himno a la perseverancia, al amor por la vida y a la certeza de que, con fe, atención oportuna y apoyo humano, es posible ganarle la batalla al cáncer.
El Chino sobrevivió al cáncer porque iba al médico y fue detectado a tiempo, para que Dios y los médicos le devolvieran la alegría a su rostro.
¡Enhorabuena para El Chino!
Felicidades hermano y a cuidarse más.







