Por Manuel Antonio Vega de
El murmullo de voces entusiasmadas y el brillo de las expectativas llenaron el salón. No era un día cualquiera para la comunidad jurídica de Hato Mayor; se sentía en el aire esa sed de conocimiento que solo aparece cuando se abren puertas que antes parecían cerradas.
El Curso de Derecho Migratorio no solo inició con una asistencia masiva, sino con la promesa de transformar el ejercicio legal en la provincia.
Desde temprano, abogados de diversos puntos de la provincia comenzaron a congregarse.
La alianza entre la seccional local del Colegio de Abogados (CARD) y el Instituto de Estudios Jurídicos y Políticos (INEJUP), bajo la coordinación del Lic. Jhonny Ariristy Tejeda, cristalizó en un evento que superó las proyecciones iniciales.
El Lic. Néstor Castillo Upia, presidente del CARD en la zona, tomó la palabra con un tono de satisfacción evidente.
Para él, ver el salón lleno no era solo un éxito logístico, sino la validación de un compromiso: elevar el nivel profesional de sus colegas.
«Estas son las oportunidades que marcan un antes y un después en una carrera», se escuchaba decir entre los pasillos.
Palabras que inspiran
Uno de los momentos más significativos de la jornada llegó con la intervención de la diputada Carmen Ligia Barceló.
Con un mensaje directo al corazón de la juventud profesional, la legisladora recordó una realidad cruda: la formación especializada suele tener costos prohibitivos.
Por ello, exhortó a los presentes a exprimir cada minuto de esta capacitación gratuita, viéndola como una herramienta de empoderamiento social.
Acompañando este impulso juvenil, también se hizo presente el Lic. Jeremy Romero Reyes, director provincial de la juventud, reafirmando que el relevo generacional en Hato Mayor viene pisando fuerte y con libros bajo el brazo.
El aula como escenario
Cuando el Lic. Nelson de León Santana subió al estrado, el silencio se apoderó de la sala. El especialista no perdió tiempo y comenzó a desgranar los complejos hilos del Derecho Migratorio.
Más que una charla, se percibió como un taller de herramientas prácticas; cada apunte tomado por los asistentes representaba una futura solución para un cliente, una familia o un proceso legal.
La jornada cerró con una sensación compartida de victoria.
En Hato Mayor, el derecho no se detiene; evoluciona, se actualiza y, sobre todo, se democratiza para quienes tienen el valor de seguir estudiando.
Quiero felicitar de manera particular el trabajo de capacitación que viene realizando mi primo, Néstor Castillo Upia, quien ha revolucionario el gremio de abogados en Hato Mayor, y llevado al primer lugar de los gremios en la provincia y cuidado por la región Este.







