Por Manuel Antonio Vega
María de la Mercedes Severiana Natalidad de Rocha y Coca Landeche, nació en Santo Domingo, año 1822; bautizada en la Catedral Primada de América.
Ha sido descrita en ensayos y poesías como una bella mujer magnánima, que se tenía como noble, culta, cándida,
toda corazón y toda alma, por su bondadoso y desprendido gesto de haber donado la tierra donde se encuentra erigido el católico pueblo de Hato Mayor del Rey.
Gravitó por este terruño unos 82 años que le regaló Dios, solo haciendo el bien y repartiendo empatía y siempre rebozada de amor sin par.
Entró al Mayorazgo de Dávila al morir su padre, y compartió la heredad con su hermano Antonio.
La historia escrita y ancestral reseña que Doña Mercedes de la Rocha era biznieta del fundador de Hato Mayor de Coca, que existía muy antes del año 1739, del que
se formó junto al «San José de Hato Mayor», el actual «Hato Mayor
del Rey».
Casó varias veces, pero no llegó a procrear hijos.
Jonathan Eliot se destaca como su primer esposo, al casarse en 1852 hasta 1872 que él expira.
Su esposo se desempeñaba como agente comercial norteamericano», a quien sorprendió en Santo Domingo la primera invasión de Soulouque y pudo ver el estado de zozobra que ocasionó, quien trató de desvirtuar la anexión o protectorado a Francia (1844-1861), por urgencia de su pais, EUA.
Con él Hato Mayor
envió muchas mercancías a ultramar mientras vivió.
La dama tras el fallecimiento de Eliot ltuvo su segundo esposo, Esteban Fernández, inmigrante cubano, de la guerra chica, 1868, que tenía como progenitor a Domingo de la Rocha (1797-1883),
«legitimado, eminente hombre publico.
Entró al Mayorazgo de Dávila en 1821; casó con Maria Manuela (1866), natural de Jerez, España.
Su nombre completo era Domingo de la Rocha- Bastidas-Angulo, que se desempeñó como presidente de la Republica en 1849.
Damian era hijo de Don Antonio Coca (1721-1789), a quien se tienen como el fundador de la aldea de
«Hato Mayor de las Mercedes o de Coca».
«Juan Bruno de Coca Landeche, regidor perpétuo de la ciudad de Cádiz, y María Petronila Landeche Vevers, fueron el tronco de
los Coca de Santo Domingo.
No estuvieron en la isla», precisa Fray Cipriano de Utrera, desmintiendo aseveraciones de algunos
tratadistas.
Doña Mercedes, si se hubiese cumplido la voluntad póstuma violentada por los Coca, establecida de manera clara e imperativa por Francisci Dávila, el fundador del Mayorazgo debia llamarse Mercedes Davila de la Rocha; o María de las Mercedes Severiana Dávila y de la Rocha de Eliot, si además
de eternizar el apellido del fundador mayoraguista, el esposo primero no hubiese fallecido en 1872.
Y es que los Coca entran al Mayorazgo porque una
Dávila casó con un Coca (siglo XVII), apellido de principalía para la época, y desplazó al Dávila llevándolo a un simple nombre de pila, hasta finiquitarlo entre los descendientes, dejandolo apenas en los archivos y trámites administrativos de las familias.
Entre 1554 y 1645, ninguna mujer había entrado al Mayorazgo de Dávila, pues el Testamento del fundador lo prohibia; pero al extinguirse la descendencia masculina en Don Cristóbal Dávila, llaman a su única hija, doña María Dávila Benavides, octava poseedora de los bienes del Mayorazgo.
Una nieta de Mariana, nombrada doña Josefa Dávila Landeche, casó con Don Antonio Coca Landeche Vevers, su pariente, hacia 1740, Bisabuelo por la vía matrilineal de nuestra
Doña Mercedes de la Rocha.
Su segundo esposo: Don Esteban Fernández y González, súbdito español, emigró desde su cuna Cuba, cuando comenzó allí la guerra separatista.
Conoció a Mercedes, ya
viuda, y se unió a ella en matrimonio.
Siempre respetuoso y apegado al ejemplo y a las directrices de su amada, don Esteban fue el artifice que propició la donación
del pueblo de Hato Mayor del Rey, por su fiel diligenciación, bajo los auspicios de la filántropa.
El murió en el año 1903, y en su honor la calle San Esteban ostenta su nombre
como gratitud y recordación a tan portentoso civilista.
Tomaron el nombre de su santo, porque él no quería tal distinción, ni aún póstuma.
Es la cuarta calle bautizada en Hato Mayor del Rey.
La protagonista de esta crónica solamente dejó sobrinos; su vientre era estéril.
A ellos les dejó algunos bienes, en el casco urbano del pequeño pueblo «un pedazo de terreno que está situado a la izquierda de la entrada del pueblo y
figura en el plano, queda reservado para la donante, no entrando por esa circunstancia, en la donación que es objeto del acto de donación.
La parcela está limitada por el rio Maguá, calle Altagracia,
prolongación de Las Mercedes (cerrada en 1986), Escuela de Gualey. El Paso de Veterano era la entrada desde la Capital, aludida, y no la de La Matica o calle Duvergé.
En la década de 1970 se construyó alli el sector de «Los Charleses de Barriola».
Su propiedad territorial:
En 1888, año de la Donación del Pueblo, doña Mercedes de la Rocha era propietaria del gran latifundio formado por los siguientes terrenos:
Mata Palacio, desde el Salto del Higuamo; de aquí rio arriba hasta el Paso de la Jagua (confluencia con el Guamira), siguiendo todo el camino real hacia Hato Mayor, y llegando al Maguá, todo su curso hacia el sur, y en el extremo de Monte Coca o colindancia (pues era heredad de su madre), en línea casi recta hasta el primer punto.
Incluía a La Pringamosa, cuyo límite al sur era el arroyo
Martin Dávila.
Guamira enmarcado por los ríos Maguá y Guamira (este/oeste); el arroyo Manchado (noreste);el Camino Viejo hacia Yerba Buena (al sur).
La sección Juan Jiménez, unas ocho mil tareas, que vendió a Pedro A Reyes M., a un centavo la tarea; Los Jibaros, limitado por el arroyo El Manchado, paraje La Jagua en linea recta a La Rodada; camino de La Loma (cabecera del Manrique); arroyo Paña Paña, Cañada o Canales Las Guamas, cañadas La Atoyadora/ La Gina (Sabana de Moruno); paso del Guabanismo; río Maguá arriba.
También sus sobrinos heredaron el Hato de Fio-Fió, colindancia con camino de La Loma, montaña de Los Llanos; arroyo Chocolate, cañada Matapuercos o de Secundina Reyes (desde 1908), loma de Montesinos o de Los Polanco en linea recta al Maguá.
De igual manera Sabana Burro, San Nicolás, El Palmar, Buenavista Grande,
Buenavista Chiquita.
No en totales, sino en porciones considerables.
La Estancia Solariega, en Hato Mayor, la residencia antigua y noble
de doña Mercedes de la Rocha, la favorita de sus ancestros, era la del hato La Pringamosa.
Alli estaban las instalaciones de almacenamiento, depósito, ordeño; fábricas o procesadoras de productos lácteos y dulces.
Es la casa (de madera y cinc, aún en 2002) de la finca de losCasasnovas, allende y al noreste del cruce Mata Palacio/La Toma; frente a un moderno edificio de dos niveles.
Aún la familia de la Estancia conserva la Estampa que, «desde los orígenes del Hato Mayor del Rey, usaron los
Dávila-Coca Landeche-de la Rocha».
Identificación colectiva del ganado y de los esclavos estampados en la cara.
En la capital dominicana, la casa solariega la denominaban «La Bola», ocupada hacia 1877 por Carlos Malespin «haciendo frente al Sur y al Este y a las calles del Comercio y a la
que baja de la Cuesta de San Francisco., hoy Emiliano Tejera a la Puerta de San Diego, lindando al Norte y al Oeste con casas de la misma doña Mercedes de la Rocha de Fernández.
Esos solares los adquirió don Francisco Dávila hacia 1522-1540.
Eran potenciales compradores de terrenos:
Don Pedro Alejandrino Reyes Mercedes:»50 mil tareas de Juan Jiménez; por la suma de $150.00″226. Don Wenceslao Peguero, en Guamira por $2,000.
En el año 1893. Don José Silvestre (2-Agosto-1889) casi todo el hato de Fio-Fio por $25; a don Manuel Pacheco (18-diciembre-1889) el Hato de Los Jíbaros por $25 todo el terreno.
A los señores Anselmo López (mayoral suyo de La Pringamosa), José Pascual Ortiz, Cristina Pozo de Lluberes, Alejandro Reyes,
vendió 958 tareas por el paraje La Plaza y en Anguilla.
A Don Esteban Núñez (6-septiembre-1893) predios al norte de Guamira (hasta el kilómetro 12) Ceferino Piantini, en Jalonga; y a Pascuala de Sosa.
En Anguilla: Juan Romero, Pantaleón Payano, Girón Rondón y Juan Félix Lluberes.
En San Nicolás de Yerba Buena; General Genaro
Díaz, Juan Félix Santana, Juan Díaz. El Palmar: Alejandro Reyes, y donó a Felipa Reyes y a Abelardo Rosario.
Vendió en Mata Palacio casi todas las tierras al sureste del arroyo Martín Dávila, entre el Maguá, el Higuamo y Monte Coca, a un grupo de personas por $3,865.00, el 10 de diciembre de 1889.
El progenitor de Doña Mercedes de la Rocha donó a su esposa «todo Monte Coca; nombre en memoria de ella (Doña Manuela Coca de de la Rocha); o sea, desde el batey La Plaza hasta los ingenios Angelina y Quisqueya.
Se reservó 50 tareas en la
donación del pueblo de Hato Mayor, año 1888, de las dos
caballerías y pico; esto con la idea de que si necesitaba no molestar la donación; la heredaron los sobrinos, quienes la recibieron
notarialmente en San Pedro de Macoris (hacia 1926).
Ese fundo era ocupado por los Curas, los comandantes militares; y las gentes sin
sitio; hoy son los chaleses de la Sucesión Barriola, C. por A.
Doña Mercedes era comadre de don Juan Romero Sierra, quien vivió hasta 1903, cuya familia y los Echavarria son inmigrantes canarios que protegió ella en su hato de La Pringamosa, hasta ubicarlos en el Pueblo; estos llegados en carretones vía el Bote.
Su confianza era él, quien la representaba en las tramitaciones y diligencias de vender las tierras del
Mayorazgo de Dávila; además de ser Juez Alcalde.
Conducia a los interesados en adquirir tierras hacia la Capital, si ella no podía venir.
La obesidad
La obesidad apocó su vida, pues los últimos 20 años (1884-1904) de su vida los pasó sin regresar a Hato Mayor del Rey., porque su gordura se lo impedía, no pudiendo montar su caballo negro jamás.
Engordó tanto que se encerró en su habitación hasta la llegada de su partida final.
¡Tenía que ir al cirujano para extraerle grasa del cuerpo;
a veces no podía caminar!
Hizo amistades y también, se hizo de muchos compadres, tantos que no se pueden nombrar.
Cuentan que a cada uno de los ahijados regalaba una vaca preñada, con lo cual buscaba que sus compadres criaran fuerte a los muchachos, para que en vejez lo ayudarán a vivir tranquilos.
Bautizó a Ceferina Romero, Felipa Reyes, Juan del Rosario, y casi
siempre se valia de un representante para los bautismos y matrimonios en la Iglesia local.
Las fiestas del pueblo eran más brillantes,y había mas celebraciones, con mucha comida y bebidas cuando hacía presencia; disminuidas después de su muerte.
El sueño milagroso
Es muy cierto que ella soñó con la Virgen que le pidió donar el Pueblo por el milagro del pleito contra los españoles en el actual Parque Municipal, cuando la mediación de las Mercedes salvó a la donante y a sus
familiares y protegidos (Batalla de la Plaza: 24 de noviembre de 1864).
Don Estaban Fernández, su último esposo tenía largas patillas, delgado, alto,
cubano; andaba siempre en buenos caballos; ayudó mucho apobres y a ricos; murió antes que su esposa (en 1903); tenía tierras en Jalonga.
Cuando la filántropa murió, nadie, que yo sepa, asistió a su funeral.
Un grupo de personas, aún no hateras, reiteran haber recibido de la tradición la veracidad del milagro y de la Donación del Pueblo; y que al tener la revelación, «mandó a construir un calvario en honor de la Virgen de Las Mercedes en lo alto de
la Loma de Punta Garza.
Murió en silencio
Un rastreo investigativo en las Actas de Sesiones del Honorable Ayuntamiento Municipal (1885-1988), confirma lo del funeral: Ni es mencionado.
Cuando murió la excelsa dama, madre de la filantropía hatera, se estaba en guerra con España, pero se tocó la campana en la iglesia, y los sitiadores detuvieron el fuego de balas ininterrumpido desde la primanoche hasta la madrugada (unas nueve horas); que por su mediación y el permiso divino concedido, salvó a tantos inocentes (niños, mujeres y ancianos que no tenían culpabilidad de la guerra entre España y los
dominicanos; y que los sitiados estaban escasos de municiones desde la medianoche.
La Virgen, de pie ante la cama de doña Mercedes, con un brillo que casi la cegaba, obligó a ésta a postrarse y jurar, so pena de castigo, entregar al Pueblo que tanto
quiere, a pesar de todos sus pecados, los terrenos que le sean propios para siempre; o de lo contrario le sería difícil progresar o pasar de ser un simple batey o colonia.
Hacia 1887, cuando se diligenciaron los trámites de la Donación, Hato Mayor del Rey solo tenía dos calles en si: La Mercedes y El Progreso, hoy la Padre
Peñia desde 1925.
La futura San Esteban, apenas tenía unas 15 viviendas; la San Antonio, unas 6 (aún en 1915).
Los demás vecinos habitaban en bohios y fundos dispersos en los campos aledaños y lejanos.
Las aldeas de Las Palmillas, La Rodada, La Loma de Los Martinez, San Felipe, Dos Ríos y Manchado:¡Podían competir cada una por
separado con Hato Mayor (E1 Pueblo), en habitantes!
La donación de Mercedes de la Rocha ayudó grandemente a desarrollar más a la pequeña urbe, con la penetración de los capitales latifundistas comprando todas las tierras a la filántropa.
Acciones memorables en honor y gratitud
Mención de Hato Mayor del Rey en varios documentos como «Pueblo de las Mercedes, conocido como Hato Mayor» (1888-1916 aproximado.), el Bautismo de la primera calle o principal para la época con el nombre de Las Mercedes, aludiéndola a ella, y a la Virgen Patrona.(1889.).
Inspiración poética en la obra «IGNIS», que circuló en el país y en el exterior; estrenada en acto cultural en el Club «21 de Enero», el 6 de agosto de 1938. Declamada por su
autor:
«Hato Mayor: el del Mayorazgo de Dávila,
cuyo Ejido fue donado por bella mujer magnánima:
Doña María Mercedes de la Rocha y Coca de Fernández,
mujer noble, culta, cándida,
toda corazón y toda alma» ; Pintura al óleo, auspiciada por el Honorable
Ayuntamiento Municipal del 1956; y exhibida en el Salón
de Sesiones, la que fue pincelada por la artista y profesora Rosalidia Ureña Alfau.
En los archivos notariales de Montolio y Ríos (Santo Dlmimgo); Soñé (SPM); Pedro Mortimer Dalmau.
También se exhibió el busto de bronce en el área sureste frontal del Parque Municipal; con la leyenda:
«Maria de las Mercedes de la Rocha Landeche de Fernández (1822-1904) donante de los terrenos de Hato Mayor del Rey en
1888, que heredó del Mayorazgo de Dávila, fundado por el Regidor de Santo Domingo, Francisco Dávila, en 1520. Busto obsequiado a la comunidad por la familia Barceló-Salas, el 21 de agosto de 1977.
El Bautismo del Parque Municipal con su imperecedero nombre de Mercedes de la Rocha, contrariando a los trujillistas de turno, que quisieron fuera el de su «Jefe’ momentáneo (1930-1961).
En la celebración del primer centenario del Pueblo, del 14 al 20 de diciembre de 1988; llevado a feliz y rotundo éxito gracias a esfuerzos motrices de la Casa de la Cultura, Hacienda Romelia,
Gobernación Provincial, Ayuntamiento Municipal,
Parroquia de las Mercedes, Club Deportivo y Cultural
Hatl Mayor, reseña a el periódico dominicano «Ultima Hora», de aquella época.
La donación
El documento más importante en la historia municipal es su acta de donación de los terrenos del Pueblo y del Ejido, que a voluntad de Doña Mercedes de la Rocha de Fernández, tiene por centro la Iglesia
Parroquial.
Otros documentos de principalía se han perdido o no se conservan al alcance de los investigadores; y que tienen mucho valor; tales son: El Pergamino que el Presidente Charles Herrard entregó en nombre de la entonces República de Haiti (julio de 1843), elevando a Hato Mayor de Sección a Común; el Pronunciamiento o Manifiesto en el que el General Pedro Santana «dio el Grito de Independencia Nacional en Hato Mayor», la tarde del 27 de febrero de 1844, horas antes que Mella
en la Capital.
La donación
Por circunstancias adversas, el Acta de Donación durmió
archivada un siglo sin ser publicada; tal vez por intereses mercuriales, por dejadez y/o desinterés de los llamados a velar por el acervo cultural, progresista y patrimonial del municipio.
E1 Catastro Municipal (aún en 1988) requiere una adecuada
organización.
La Comisión de Catastro creada por resolución
edilicia del 24 de noviembre de 1917, a tres décadas de la donación, en lugar de resolver el problema catastral lo empeoró.
Hasta el año 1965:»Todos los terrenos urbanos de Hato Mayor del Rey eran privados; porque el Tribunal de Tierras no había dado el fallo legal sobre la tenencia de solares propiedad del Ayuntamiento Municipal; por lo que el acta de donación del pueblo está mas reconocida
administrativas edilicias de la localidad.
Gracias a la legitimidad notarial y ancestral de los solares urbanos, Hato Mayor del Rey ha sido calificado para las instalaciones de bancos financieros, y proyectos de desarrollo.
Para evadir cualquier interpretación errónea o tergiversada dentro de las generaciones por venir, transcribimos el documento
en toda su extensión:
«Mariano Montolío y Ríos, Notario Público del número de los de esta Ciudad, certifico y doy fe que ante mí pasó el Acto siguiente:
En la Ciudad de Santo Domingo a los catorce días del mes de diciembre del año mil ochocientos ochenta y ocho.
Ante mi Mariano Montolio y Ríos, Notario Público de los del número de esta Ciudad y en presencia de los testigos que serán nombrados
compareció la señora Doña María Mercedes de la Rocha y Coca de Fernández, de este domicilio y residencia, propietaria, acompañada de su esposo Don Estenan Fernández y González, que la autoriza para este otorgamiento, como lo previene el derecho, y dijo: que haciendo uso de sus derechos, de liibre y espontánea voluntad, ha determinado y por las presentes realiza donación pura, graciosa y muy perfecta a favor de la Común de Hato Mayor, provincia El Seibo, tan legal como lo permita y establezca la legislación de la República, sobre la materia; de una cantidad de terrenos sobre parte del cual se haya
fundada la misma población, y ha de estenderse en su progreso, que ha correspondido a la otorgante, a justo y perfecto titulo,
teniendo, según la mensura practicada por el agrimensor público Don Domingo Marcelo, los límites y dimensiones que siguen
a saber: Partiendo de las márgenes de la Cañada nombrada Las Guamas, punto marcado en el plano hecho por dicho agrimensor con la letra A. donde hay un árbol de Guama, marcado o señalado con una Cruz. Se siguen todas las
Sinuosidades de dicha cañada hasta llegar a su confluencia con el arroyo Paña Paña; y de ese punto siguiendo las sinuosidades del último arroyo, hasta llegar al punto marcado con la letra B. donde se marcó con una cruz una mata de Higo y otra de Javilla; y de este punto dejando el Arroyo Paña Paña hacia el Oeste, midiendo
quinientos cuarenta metros se llega al Paso del camino real de Macoris en la cañada nombrada Las Pereiras, de esta Cañada siguiendo sus sinuosidades se sigue a su confluencia con el río Maguá, en el punto denominado Paso del Corralejo Arriba, que
figura en el plano con la letra C., y de aquí siguiendo toda la orilla de ese rio hasta llegar a la boca del Guabanimo, punto que figura
en el plano con la letra D; y de este punto por la sabana con rumbo Norte 84 grados Este midiendo mil cuatrocientos metros se
llega al punto A. donde se principió el deslinde.
Que el terreno designado es parte del extinguido Mayorazgo de Dávila, que heredó la donante de su legítima madre Doña Manuela de Coca y Figueroa
y del que, como dueña, ha estado en quieta y pacifica posesión;-donandolo bajo las
condiciones y en la distribución que se expresan.
Es a saber: Que tendrá efecto la prolongación de la Calle de Santo Domingo en dirección del rio Maguá que con veinte y cinco puestos de a quince metros para la iglesia.
Que la prolongación de la calle de Las Mercedes, será en la misma dirección con veinte solares 6 puestos para
varios señores que constan de relación adjunta a esta
escritura, de quince metros de ancho cada solar.
Que la prolongación de la calle del Progreso, en la
misma dirección del rio Maguá que con diez y ocho
puestos de a quince metros cada uno, sin incluir el que se
le dio a Don Philemón Lappost, serán para los seis
señores que sigue y son: Don Jacinto Marcano, Don
Ramón de Castro, Don Juan Félix Lluberes, Don Pedro
Gertrudis Brea, Don Manuel Laureano de Mota y Don
Ramón María Gautreau, miembros del municipio de
Hato Mayor, y en partes iguales; y como quiera que la
donación á título de propiedad exclusiva alcanza para cada uno de ellos a diez solares, los tomarán en esta
forma: Tres en el centro del pueblo de los que están
vacante; tres en la calle El Progreso y los cuatro restantes en la
calle de San Antonio; que está contigua a la de Santo Domingo debiendo tomar en la citada calle de San Antonio el Señor Juan Romero siete solares que también le son donados en la misma
forma que a los anteriores; siendo asimismo este señor
propietario de otro solar en la plaza de la Iglesia, contiguo a uno que se le ha dado en propiedad al señor Baldomero Vásquez.
Que al Estado corresponden también en propiedad por
este Acto de Donación que alcanza a él una área de
doscientos metros, siendo cuarenta y cinco metros a
partir de la Cárcel. Ya fabricada a caer al arroyo de Las Guamas, y las cienta cincuenticinco restantes,a partir de la misma Cárcel a caer al río Maguá que asimismo.
Que un pedazo de terreno que está situado a la izquierda de la entrada del Pueblo y que figura en el plano, queda reservado para la donante, no entrando por esa circunstancia, en la Donación que es objeto de esta escritura.
Y la señora donante en mérito de lo establecido en el
presente acto declara: que la donación a la Común
comprende todo el terreno no fabricado, pues los solares
que lo estén en radio establecido por particulares, cuales que ellos sean y que han contribuido a la mensura y demás gastos de la donación son también dados en entera propiedad a los poseedores que han fabricado, no entrando en esta gracia los que ni hayan contribuido ni quieren hacerlo inmediatamente, pues que en ese caso,
quedan a beneficio de la Común y comprendidos en la
Donación que a ella se le hace, excepción hecha de los
determinados más arriba que no entran en los efectos de
esta cláusula.
Que en Su Consecuencia, la Común y sus habitantes
agraciados muy especialmente en este Acto con los de la Palo Hincado esquina (sureste) con Padre Meriño, actual vivienda de lo
Sucesores de Don Miguel Amparo (Pimpín).
Refiérese a unas 50 tareas, en la hoy Urbanización Barriola; limitadas por el río
Maguá, calle Altatsgracia,, sector Los Coquitos, Paso de Veterano, que era el camino hacia la Capital.
Aagraciados muy especialmente en este Acto con los solares que han sido expresados y aquellos
comprendidos en la relación adjunta, usarán, gozarán y
dispondrán en absoluta propiedad, dominio y señorío,
con entradas, salidas, usos, costumbres, derechos y
servidumbres, y cuanto corresponda a lo donado de
fuero y privilegio, sin limitación ni restricción alguna.
Y estando de presente el señor Don Ramón María Gautreau, Secretario y Tesorero a la vez del ilustre Ayuntamiento de la Común de Hato Mayor del Rey, con poder de la misma
Corporación, que se tiene a la vista, su fecha cuatro del corriente mes, en nombre y representación de la misma dijo: Que aceptaba por ella esta Donación pura y simple, para lo cual está autorizada por el Gobierno de la República obligándose a respetar y cumplir todas las cláusulas y disposiciones que contiene esta escritura, tanto respectode la Común, como de los particulares, iglesia y el Estado, en las porciones que se le han reservado: Dando las más espresivas gracias en nombre de la Común; en el suyo propio y en el de los agraciados por tan señalado
favor.
Se estima el terreno cedido en ciento veinte y seis pesos (126 pesosl.
En testimonio de lo cual se ha otorgado el presente Acto en presencia de los testigos Don Manuel Manón y Don Antonio Lluberes, ambos de este vecindario, en el goce de los derechos civiles, quienes después de la lectura aprobada firman con los
otorgantes de lo que doy fe. Firmados MA. MD. DE LA ROCHA
Y COCA DE FERNANDEZ, ESTEBAN FERNANDEZ Y
GONZALEZ, RAMON MARIA GAUTREAU, MANUEL
MANON, ANTONIO LLUBERES, MARIANO MONTOLIO
notario público presente.-Registrado en Santo Domingo el día 17
de Diciembre 1888 en el Registro Civil N folio 157, acta No. 147;y percibido por derecho proporcional un peso veinte y seis centavos
fuertes. El Director de Registro Emilio d De Soto, el Tesorero Municipal Ramón Sánchez Gonzalez.







