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Noche de luto en Nisibón, al morir tío y sobrino en siniestro vial

Fecha:

Por Manuel Antonio Vega
​La noche del sábado, teñida de un azul profundo y estrellado sobre la apacible zona de Higüey, se rompió para volverse de un gris desolador al conocerse la tragedia de que un tío y su sobrino murieron en un trafico accidente vial.

Eran dos vidas jóvenes entrelazadas por lazos de sangre y afecto, que se encontraron en un destino final y abrupto en un siniestro vial.

​El escenario del dolor se plantó en Nisibón y las víctimas eran Walki Tribey e Isaac de la Cruz Mercedes, T
tío y sobrino.

Su viaje terminó en seco cuando la motocicleta en la que viajaban impactó brutalmente contra un poste del tendido eléctrico, en el punto exacto, conocido ahora por la comunidad como el lugar de la desgracia, fue la peligrosa curva del Rancho de Don Mártires, en la zona de Yonú.

​Ambos regresaban a casa desde Higüey, compartiendo ruta con sus familiares.

La rutina de la jornada se detuvo brevemente en un colmado, un punto de transición inocente. Fue allí donde las acompañantes —la esposa de Walki y la madre de Isaac— tomaron una decisión que sin saberlo las salvaría de la colisión: ellas continuaron el camino en otra motocicleta, mientras los jóvenes se adelantaron.

​La espera en casa se convirtió en una angustia helada, pues La tardanza se hizo insoportable, los minutos se estiraron con la pesadez de una mala premonición.

Impulsadas por el instinto y el terror creciente, las mujeres desandaron el camino y lo que encontraron fue una trágica escena que reescribiría el libro de sus vidas para siempre.

La motocicleta quedó destrozado, el poste testigo mudo, y la pérdida irreparable.

​Hoy, la comunidad de Nisibón está envuelta en un profundo luto pues el dolor que deja la partida de Walki e Isaac es un eco que resuena en cada esquina. de la histórica comunidad de Nisibón.

​Esta ruta, tristemente, es conocida por la frecuencia de sus accidentes, sembrando secuelas de muertos y heridos.

La sinuosa, serpenteante vía es una trampa mortal en la que la falta de señalización se suma a la velocidad, contribuyendo dolorosamente a que tragedias como la de Walki e Isaac sigan manchando de sangre las noches de Nisibón.

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