Por Manuel Antonio Vega
En la penumbra de la madrugada de este lunes, el silencio de la comunidad de Piedra Grande, en la sección Mata de Palma (El Seibo), fue desgarrado por el rugido de las llamas.
Lo que comenzó como una noche de descanso para la familia Mota Maldonado, terminó en una de las tragedias más desgarradoras que recuerde la provincia.
El abrazo final bajo el fuego
Magno Mota Mota, de 68 años, y su esposa Adalgiza Maldonado, de 50, no tuvieron tiempo de escapar. El incendio, descrito por los testigos como «voraz y repentino», envolvió la vivienda mientras la pareja dormía.
Según los informes de las autoridades que trabajaron en el levantamiento, la escena final fue un testimonio mudo de unión: los cuerpos fueron hallados abrazados bajo los escombros, una última voluntad de protección y compañía frente a lo inevitable.
La intensidad del siniestro fue tal que los restos quedaron reducidos a su mínima expresión, una imagen que los socorristas describieron con crudeza debido al estado de carbonización total.
Al despuntar el alba, el panorama en Piedra Grande era desolador, pues hubo
pérdida total, y la estructura de la vivienda fue consumida por completo, quedando apenas el esqueleto metálico de una motocicleta marca CG entre las cenizas.
Al lugar acudieron unidades del Cuerpo de Bomberos, el 911, agentes de la Policía Preventiva, el DICRIM y representantes del Ministerio Público.
Dada la naturaleza de los restos, se informó que lo que quedó de la pareja será trasladado directamente al camposanto para recibir sepultura.
»Eran personas cristianas, de esas que siempre tenían una palabra de cariño y una mano dispuesta para ayudar», comentó un allegado entre lágrimas.
La comunidad no solo lamenta la pérdida de dos vecinos, sino la partida de un referente de bondad y fe en la zona.
El misterio de la causa
A pesar del despliegue técnico, el origen del «pavoroso siniestro» sigue siendo una incógnita.
El Departamento de Investigaciones Criminales (DICRIM) y los peritos de los bomberos trabajan contrarreloj para determinar si se trató de un fallo eléctrico, un accidente doméstico o si hubo manos criminales involucradas.
Por ahora, en Mata de Palma no hay espacio para las certezas técnicas; solo hay lugar para el luto por Magno y Adalgiza, la pareja que, ni siquiera ante el fuego más inclemente, aceptó soltarse de las manos.






