Ezequiel Santana y la jugada mortal del destino
Por Manuel Antonio Vega
VERÓN-PUNTA CANA. – La búsqueda de un futuro mejor suele ser el motor que empuja a miles de dominicanos a dejar sus tierras natales. Con esa misma ilusión, Ezequiel Santana Calderón, de 51 años, armó sus maletas en el sector Gualey, en Hato Mayor del Rey, y emprendió el viaje hacia la pujante zona turística de Verón-Punta Cana.
Quería cambiar su suerte, mejorar su economía y darle un giro a su vida. Sin embargo, en el epicentro del desarrollo turístico, la muerte le tenía preparada una mala jugada.
La mañana de este jueves, el bullicio del tránsito en la provincia La Altagracia se transformó en tragedia. Eran las primeras horas del día cuando Ezequiel se desplazaba de manera cotidiana a bordo de su pasola marca PGO.
El destino, caprichoso y fatal, lo citó en el transitado y peligroso punto conocido como el cruce de Cristinita, en este distrito municipal.
Un impacto instantáneo y devastador
De acuerdo con los informes policiales y datos preliminares recopilados en el lugar, el panorama se tornó oscuro en fracciones de segundo. La frágil silueta de la pasola de Ezequiel fue impactada de manera violenta por un vehículo pesado (una patana).
El peso de la gran estructura no dio margen a la piedad:
El vehículo de carga le pasó por encima a la víctima, provocándole múltiples heridas de gravedad extrema.
El impacto fue tan severo que la muerte lo sorprendió de manera instantánea, quedando su cuerpo tendido sobre el pavimento ante la mirada atónita de los transeúntes.
El asfalto, que minutos antes era la ruta hacia el trabajo o las obligaciones diarias, se convirtió en el escenario de un dolor profundo.
La movilización de las autoridades, se produjo
minutos después del siniestro, el sonido de las sirenas rompió la tensión del ambiente.
Unidades del Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 9-1-1 llegaron con la esperanza de brindar primeros auxilios, pero ya no había nada que hacer; el pulso de Ezequiel se había apagado.
Asimismo, agentes de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (DIGESETT) y autoridades forenses se encargaron de acordonar la escena, regular el pesado tráfico de la zona y proceder con el doloroso levantamiento del cadáver.
La noticia corrió como pólvora hasta llegar al sector Gualey, en Hato Mayor.
El dolor se apoderó de inmediato de sus familiares, amigos y allegados, quienes recordaron a Ezequiel como un hombre trabajador que solo buscaba salir adelante.
La comunidad hoy llora una pérdida irreparable, cuestionando la vulnerabilidad de las calles y la velocidad con la que se conduce en las zonas de alto tráfico.
Respecto al plano legal, las autoridades locales informaron que tanto el conductor del camión como el vehículo pesado se encuentran retenidos por los organismos correspondientes.
El caso ha sido puesto bajo una rigurosa investigación para analizar las responsabilidades mecánicas o humanas y determinar la culpabilidad real en este trágico choque que apagó un sueño de superación.






