Por Manuel Antonio Vega
La mañana del 7 de octubre de 2025 parecía un día común en la carretera que conduce hacia Loma Larga, en el municipio de Hato Mayor.
Sin embargo, para Moselene Lorence, esa mañana se convertiría en una emboscada fatal. Hacía apenas un mes, el 6 de septiembre, Moselene había tomado la decisión más difícil y valiente de su vida: empacar sus pertenencias y abandonar el hogar que compartía con Anorl Volcy, un hombre de nacionalidad haitiana cuyo historial de violencia doméstica y agresiones reiteradas se había vuelto insoportable.
Ella buscaba refugio; él, una oportunidad para la venganza.
Aquel martes de octubre, Moselene salió de la casa de un amigo donde se estaba hospedando. No caminó demasiado. Entre las sombras del camino, Volcy la esperaba de manera calculada. La intercepción fue inmediata.
Tras un intercambio de palabras que rápidamente escaló en violencia, el agresor sacó un arma blanca —un machete— y la atacó sin piedad.
Las múltiples heridas cortantes silenciaron los gritos de Moselene en plena vía pública, dejándola sin vida en el lugar.
El expediente acusatorio pintó con crudeza una realidad que muchas mujeres viven en silencio: un ciclo de violencia doméstica que escaló hasta su punto más trágico y letal.
La batalla en los tribunales
Meses después de la tragedia, la justicia tocó a la puerta.
El Ministerio Público de Hato Mayor estructuró un expediente demoledor. Durante el juicio, los fiscales no dejaron espacio a la duda, presentando un arsenal de pruebas testimoniales, documentales, periciales y materiales que acorralaron al procesado.
El peso de la ley cayó sobre Volcy basándose en una serie de violaciones graves al marco jurídico dominicano:
Código Penal Dominicano: Artículos 295, 296, 297, 298 y 304 (relativos al homicidio y sus agravantes).
Ley 631-16: Artículos 83 y 86 (sobre el Control y Regulación de Armas y Materiales Relacionados).
El clímax de esta historia llegó en la sala de audiencias del Tribunal Colegiado de Hato Mayor. Ante la mirada atenta de los presentes, los jueces Francisco Antonio Arias Sánchez, Haissel Uribe Reyes y María del Carmen García deliberaron y dictaron un fallo unánime.
Anorl Volcy fue declarado culpable del asesinato de su expareja.
El relato de horror que comenzó en una carretera rural de Hato Mayor cerró su capítulo judicial con el traslado del condenado a la cárcel pública de El Seibo, donde pagará por el crimen que le arrebató la vida a Moselene Lorence.






