Por Manuel Antonio Vega
La responsabilidad social empresarial y el auténtico compromiso político no se miden por la elocuencia de los discursos, sino por la contundencia y la utilidad de las acciones concretas.
La reciente donación realizada por el empresario y dos veces senador de la provincia, Cristóbal Castillo, en representación del Grupo de Estaciones Castillo SRL, a la Asociación Dominicana de Rehabilitación, filial Hato Mayor, es un vivo ejemplo de cómo el sector privado y el liderazgo público pueden articularse para generar un impacto directo en el bienestar colectivo.
La entrega de dos unidades de aire acondicionado de alta capacidad a esta institución no representa un simple aporte material.
Para una entidad que recibe diariamente a decenas de pacientes vulnerables en busca de terapias y alivio, contar con espacios climatizados y dignos es un factor fundamental que incide directamente en su proceso de recuperación y en su calidad de vida.
Asimismo, esta acción dignifica la labor del personal médico y administrativo que, día tras día, se entrega al servicio de los hatomayorenses más necesitados.
La Asociación Dominicana de Rehabilitación ha sido, por décadas, un faro de esperanza para cientos de familias en nuestra provincia.
Sin embargo, el sostenimiento de este tipo de instituciones requiere del respaldo constante de una sociedad civil activa y de empresarios conscientes de su entorno.
Con este gesto, Cristóbal Castillo no solo reafirma su arraigo y su sensibilidad hacia las problemáticas locales, sino que envía un mensaje claro sobre la importancia de devolver a la comunidad parte de lo que esta le ha brindado.
En tiempos donde a menudo se cuestiona el rol de las figuras públicas, es de rigor reconocer y visibilizar las buenas acciones que construyen y transforman.
Iniciativas como la del Grupo de Estaciones Castillo SRL elevan el estándar de la responsabilidad social en Hato Mayor y trazan un camino que ojalá sirva de inspiración para que otros actores económicos y políticos se sumen al desarrollo integral de nuestra gente.







