Por Manuel Antonio Vega
Lo que prometía ser el inicio de unas vacaciones inolvidables en las paradisíacas playas de Samaná se transformó, en cuestión de segundos, en una tragedia que hoy enluta a la comunidad internacional.
La noche del pasado sábado, las carreteras del Nordeste volvieron a teñirse de luto tras un aparatoso accidente de tránsito que cobró la vida de dos ciudadanos franceses y dejó un saldo de cinco personas heridas.
El origen del viaje y el fatídico impacto
Las víctimas mortales fueron identificadas como Jean Phillippe Champeaux y Severine Yvette Claudette Leuk. Ambos habían aterrizado horas antes en el Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA), llenos de la ilusión que acompaña a todo viajero que pisa suelo dominicano.
Se abordaron en un microbús de transporte turístico con destino a la provincia de Samaná, sin imaginar que el peligro los acechaba a mitad de camino.
El siniestro ocurrió en la comunidad de El Catey, perteneciente al municipio de Sánchez.
Según los informes preliminares de las autoridades viales, el detonante de la tragedia fue la imprudencia al volante.
El conductor de una camioneta (cuyos datos aún se investigan) realizó una maniobra de rebase temeraria en un tramo delicado de la vía, encontrándose de frente con el microbús turístico.
El impacto frontal fue inevitable y devastador, pues se vivió
un escenario de caos y dolor.
El estruendo del choque rompió la calma de la noche en El Catey, pues quienes presenciaron la escena se encontraron con un panorama desgarrador: metales retorcidos, cristales rotos y el eco de los lamentos de los sobrevivientes.
La violencia del impacto apagó de forma instantánea las vidas de los ciudadanos franceses.
El parte médico forense detalló la gravedad de las lesiones:
Jean Phillippe Champeaux, falleció a causa de un trauma craneal severo cerrado y un trauma abdominal cerrado, mientras que
Severine Yvette Claudette Leuk, perdió la vida debido a un trauma craneal severo con fractura de la base del cráneo.
Los heridos, víctimas colaterales de la imprudencia en el accidente no solo destrozó los sueños de la pareja europea, sino que arrastró a otras cinco personas que se encontraban en el lugar equivocado a la hora equivocada.
El conductor del microbús
Jorge Thomas Dishmey Amparo, quien manejaba el vehículo turístico y recibió el impacto directo en la cabina.
Peatones/Motociclistas afectados
Victoriana Altagracia y su hija menor de 14 años, madre e hija se desplazaban a bordo de una motocicleta en las inmediaciones del siniestro y resultaron lesionadas al verse involucradas colateralmente en la colisión.
Al menos dos ciudadanos de nacionalidad haitiana resultaron con heridas de diversa gravedad, sin que hasta el momento, sus identidades no han sido establecidas por las autoridades debido a que no portaban documentos de identidad al momento de ser auxiliados.
Ante la magnitud del desastre, el sistema de emergencias se activó de inmediato. Miembros de la Dirección de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (DIGESETT), la Policía Nacional y unidades de rescate técnico acudieron al lugar para viabilizar el caótico tráfico y socorrer a las víctimas.
Los cuerpos sin vida de Champeaux y Leuk fueron trasladados a la morgue del Hospital Municipal Doctor Alberto Gautreaux, en el municipio de Sánchez, donde se iniciaron los trámites correspondientes con la embajada de su país.
Por otro lado, los cinco heridos permanecen ingresados en el mismo centro de salud, recibiendo atención médica especializada bajo pronóstico reservado.
Este lamentable hecho vuelve a encender las alarmas sobre la necesidad de prudencia en las carreteras dominicanas, especialmente en rutas turísticas de alto flujo, donde la imprudencia de un segundo puede arrebatar vidas de forma irreversible.






